La educación en Suecia
Desde la preescolar, a los suecos se les estimula a pensar en forma independiente. Es uno de los medios con que Suecia mantiene su larga y orgullosa tradición de innovación.
El espíritu innovador puede observarse en el hecho de que Suecia siempre está a la cabeza en los índices europeos de inversiones en investigación proporcionales al PIB y en el número de trabajos científicos publicados per cápita.
El sistema de educación está basado en la recaudación fiscal, apoyada por programas subvencionados públicamente de formación complementaria, reciclaje profesional, escuelas de adultos y grupos de estudio. El sector privado, por su parte, ofrece un sistema avanzado de formación complementaria y mejoramiento de las aptitudes.
A nadie se le niegan los recursos que necesita: la Ley de educación establece que los menores que necesiten asistencia especial en el colegio la reciban. También prescribe que haya igualdad en la educación de todos los niños, prescindiendo de su lugar de residencia en el país y de su capacidad o discapacidad.
Cabe mencionar que la proporción de personas con grado de bachillerato es algo mayor entre las que adolecen de discapacidad que entre las que no las tienen. En la educación superior ocurre lo contrario, si bien va en aumento el número de personas discapacitadas que estudia en universidades y escuelas superiores.
HOJA DE DATOS
Cada vez son más las personas que desean seguir una educación superior en Suecia. El número de solicitantes de estudios a jornada completa ha aumentado en casi 85.000 personas en los últimos cinco años. En términos de investigación, Suecia aspira a ser uno de los países más intensivos en I+D a nivel mundial.
HOJA DE DATOS
La calidad de la educación sueca ha sido objeto de frecuentes debates en la última década. En consecuencia, Suecia ha puesto por obra, en años recientes, reformas orientadas a mejorar los resultados y reconocer a la profesión docente la categoría que le corresponde.