El hecho de que la mayor parte de los suecos hablen inglés con fluidez casi de lengua materna, es tanto una bendición como una maldición. A quien llega por primera vez a Estocolmo le resulta maravilloso poder preguntarle casi a cualquier persona entre los 9 y los 99 años de edad que encuentre en el camino, cómo llegar al casco viejo de la ciudad. Pero tratar de aprender el sueco le costará trabajo, porque siempre puede recurrir al inglés como medio de comunicación.

Charlotte West comunica las experiencias que ha tenido con su aprendizaje del idioma sueco. Foto: Alexander Mitelman
Llegué a Suecia en agosto de 2002, provista del Prisma's Abridged English-Swedish and Swedish-English Dictionary y tras un curso intensivo de ocho semanas en la Universidad de California, en Berkeley. Cuatro años más tarde, el diccionario, desgastado y con las esquinas dobladas, lleva apuntes de gramática en los márgenes, y yo por mi parte he adquirido fluidez más o menos completa en el idioma.
La palabra sueca del día
El proceso de aprendizaje del sueco no estuvo enteramente libre de tropiezos. Una vez le pregunté a mi peluquera si me podía poner “flingor” (copos de cereales) en el pelo, cuando lo que quería decir era “slingor”, o sea, reflejos.
El que hoy ya hable el sueco tan bien se debe en buena parte a que rápidamente hice amistad con suecos que estaban dispuestos a ayudarme a practicar. Una de las técnicas que utilizábamos era recordar cuál era nuestra “palabra sueca del día” entre las de una lista puesta en la puerta del aparador de la cocina.

West mantenía una lista de “palabras suecas del día” en la cocina de su casa: una técnica de aprendizaje muy eficaz.
Me topé con la lista hace unos meses, cuando estaba ordenando algunos papeles viejos. No sólo me alegró ver cuánto había progresado mi sueco, sino que la lista registraba las conversaciones que sosteníamos durante la cena en el piso que compartíamos. La lista me ayudaba a aprender vocabulario práctico, incluido portkod (clave de la puerta de la casa), osthyvel (cortaquesos) y benvärmare (calientapiernas).
Visión desde dentro
En Suecia se dan raras situaciones en que uno se vea obligado a hablar en sueco para que le entiendan.
“Entre quienes hablan el inglés como lengua extranjera, los suecos tienen uno de los niveles más altos de fluidez, especialmente en la conversación –dice Bryan Mosey, un colega británico en Estocolmo–. Su inglés es lo que un lingüista llamaría un segundo idioma, más bien que un idioma extranjero.”
A pesar de que los suecos hablan el inglés corrientemente, uno de mis objetivos desde que bajé del avión en el aeropuerto de Arlanda (Estocolmo) ha sido aprender el sueco. Gracias a que hablo la lengua del país que me acoge, me siento en casa y no como una eterna extraña. No es sólo el hecho de pedir una taza de café sin que la cajera pase automáticamente al inglés al oir un acento estadounidense, sino que todo mi entorno me resulta comprensible.
Aprendizaje de un idioma como acceso a la cultura
“Hay un proceso automático en el aprendizaje del idioma –dice Mosey-. Cuando empezamos a estudiar un nuevo idioma, tenemos que pensar activamente en lo que decimos. Poco a poco alcanzamos un nivel de fluidez que requiere menos esfuerzo, y tal vez así se fortalece la percepción de ‘sentirnos más en casa’.”

Mosey explica que la adquisición de un nuevo idioma agrega valor a la propia experiencia cultural. Foto: Charlotte West
“Sé que hay muchos anglosajones que viven mucho tiempo aquí sin aprender el sueco. Y claro que uno puede hacerlo. Pero aprender el idioma le permite a uno experimentar la cultura desde dentro.”
Divertidísimas anécdotas de Suecia
El hecho de hablar sueco me ha abierto varias puertas, tanto en el ámbito personal como en el profesional. En el personal, aprender una lengua extranjera (con los errores garrafales que se cometen) es una experiencia que muchas personas pueden contar. Este tema ha servido más de una vez para romper el hielo cuando a la gente le presentan a alguien, y esto vale en igual medida para los suecos y los de otras nacionalidades.
Hay un cúmulo de anécdotas, muchas de ellas para desternillarse de risa. Un compañero de apartamento nos dijo a mí y a mi amigo inglés en una ocasión que su hermano, en Laponia, hacía “blankets” (mantas) en inglés. Ambos nos imaginamos que hacía edredones artesanales. Pero él nos explicó que su hermano trabajaba en una empresa de tecnología de la información, no en una manufacturera de ropa de cama, y así fue como descubrimos que “cuestionario” se dice “blankett” en sueco. El hermano del que nos hablaba elabora cuestionarios para ponerlos en Internet.
El hecho de aprender el idioma también me ha servido para avanzar en la carrera. He trabajado en proyectos traduciendo textos del sueco al inglés, y como periodista independiente el sueco me ha permitido comunicarme con las personas entrevistadas con la máxima facilidad para ellas.
Pero aún queda camino que recorrer. Creo que es físicamente imposible que mis labios tomen la forma requerida para pronunciar “siete” (sju) en sueco. Suena casi como “shoe” en inglés, pero no exactamente. Cuando logre articular esa palabra, os lo contaré.
Datos
- Cerca de 9 millones de personas hablan el sueco como lengua nativa; de ellas, 8 millones y medio viven en Suecia.
- Otras 300.000 personas, residentes en Finlandia (cerca del 6% de la población del país), hablan el sueco como lengua nativa.
- En unas 200 universidades de 43 países de todo el mundo se ofrecen cursos de sueco.
- Hay aproximadamente 50.000 personas que están estudiando el sueco a nivel universitario fuera de Suecia.
- Los inmigrantes adultos recién llegados a Suecia tienen derecho de asistir a cursos de sueco para extranjeros (SFI en siglas suecas). Según las estadísticas oficiales suecas, casi 49.000 estudiantes estuvieron inscritos en SFI en 2004-05.
- También existen en el programa nacional de educación secundaria para adultos (“Komvux”), cursos de sueco como segundo idioma. A ellos asistieron en 2004-05 en total 36.660 alumnos.
- En algunos casos se requiere el examen de sueco para estudiantes extranjeros (Tisus) cuando ellos desean solicitar la admisión a estudios universitarios en Suecia.
- Los niños suecos empiezan a estudiar el inglés en el tercer año de primaria (aproximadamente a la edad de nueve años).
- La empresa estatal de televisión sueca, Sveriges Television, emitió en 2003 un total de 9.828 horas de programas, de ellas 5.331 con subtítulos.
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Charlotte West, estadounidense en el exilio, tiene 26 años de edad y acaba de cumplir sus cuatro años de vivir en la capital de Suecia. Cuando no estudia sueco, trabaja como redactora y periodista independiente.
El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Alvaro Eljach
Clasificación: A169SP
© Foto 1: Alexander Mitelman
© Foto 3: Charlotte West
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