19 de jun. de 2008
Una taza azul para ella y una rosada para él. ¿Parece extraño? No a los niños suecos. La pedagogía de igualdad entre los sexos ya en el nivel preescolar, es germen de las buenas relaciones humanas.

¿Rosado, verde, amarillo o azul? El color es indiferente cuando no se discrimina por motivo de sexo. Foto: AC Ridderstolpe/Image Bank Sweden
La pedagogía de igualdad entre los sexos es cada vez más frecuente en los centros preescolares de Suecia. Su finalidad es que los niños tengan iguales oportunidades en la vida, sean varones o hembras. ¿Cómo lograrlo? Contrarrestando los estereotipos y la asignación de papeles con criterio de sexo. En 1998, se elaboró el primer programa educativo para los centros preescolares suecos. Una de las metas que persigue es obrar por la igualdad entre los sexos aplicando una pedagogía que permita a todos los niños y niñas desarrollarse como individuos únicos. La idea básica de esa pedagogía es liberar a los menores de las expectativas y exigencias que la sociedad ha presentado tradicionalmente a las chicas y los chicos.
Sembrando temprano se recogen pronto los frutos
Los centros preescolares suecos están abiertos a los niños desde los 12 meses hasta los 5 años de edad, y la pedagogía de igualdad entre los sexos empieza desde el primer día. La psicóloga infantil Karin Graff dice: “Los niños son extremadamente receptivos y aprenden a actuar de los adultos. Si se aplaza la pedagogía de igualdad hasta que empieza el primer año escolar, ya a los varones y las hembras se les habrán asignado diferentes papeles.”
Para empezar, el personal docente tiene que cambiar su forma de tratar a los menores. Graff hace hincapié en que la mayor parte de los adultos no tienen consciencia del hecho de que tratan en forma diferente a los varones y a las hembras. Esto también se ha comprobado mediante estudios.
En un informe oficial del gobierno, de 2006, Equal preschool (Igualdad en la fase preescolar), se examinaron 34 estudios sobre igualdad. Un rasgo común a ellos es la tendencia subconsciente de los profesores a prestar más atención a los varones y darles más espacio. También tienden a comunicarse con las niñas en forma de diálogo, mientras que a los varones les dan órdenes.
Las maestras y maestros del Trödje, uno de los centros de preescolar incluidos en el informe, se filmaron a sí mismos durante el trabajo, y el resultado sorprendió a todo el mundo. Cuando los chicos atravesaban corriendo un sembrado de flores, se les decía con firmeza que no lo hicieran. Cuando las chicas hacían lo mismo, se les explicaba por qué no se debía pisar a las pobres flores.

En los centros preescolares que aplican la pedagogía de igualdad entre los sexos, todos y todas pueden participar de igual modo en los juegos. Foto: Helena Nimbratt/Image Bank Sweden
Para romper esos hábitos, algunos centros preescolares separaron a los chicos de las chicas y practicaron con ambos grupos, actividades que no desarrollaban habitualmente. En su gran mayoría, las niñas adquirieron más confianza en sí mismas y ocuparon más espacio. Los niños mejoraron su conocimiento del idioma y su capacidad de entender las necesidades de otras personas.
De la teoría a la práctica
El centro preescolar Trödje empezó a aplicar la pedagogía de igualdad entre los sexos en 1996. La maestra de preescolar Ingeborg Bergvall dice: “Mantenemos a los niños bajo observación, para ver qué aptitudes necesitan desarrollar, y luego trabajamos sobre esa base. Así por ejemplo, mantenemos separados a los dos sexos durante el almuerzo, porque las chicas saben desde una edad muy temprana que se espera que ellas sirvan a otras personas. Queremos enseñarles a pensar más en sus propias necesidades. También hemos quitado los juguetes específicos de cada sexo, por ejemplo, las muñecas y los automóviles.”
Uno de los objetivos principales de la pedagogía de igualdad entre los sexos es ampliar la visión de lo que pueden hacer tanto los varones como las hembras y hacerles cuestionar los papeles atribuidos por sexo.
Jonas Rangstad, pedagogo de preescolar en el centro de Nicolaigården, dice: “En la sociedad hay una gran diferencia entre los juguetes de los chicos y de las chicas, pero nosotros siempre les enseñamos toda clase de actividades y juguetes a los párvulos.”
“Creo que si me hubieran criado con pedagogía de igualdad entre los sexos tendría menos prejuicios respecto a hombres y mujeres.”
En una entrevista con el cotidiano sueco Svenska Dagbladet, dos de los primeros niños educados con la pedagogía de igualdad entre los sexos en Trödje, declararon que como adolescentes hoy tenían una actitud más abierta. Elin Gerdin se calificó a sí misma de persona independiente, y Niklas Knutsson dijo que no juzgaba a las personas que rompían con los patrones de conducta determinados por el sexo. Aunque los párvulos de Trödje han dicho que son como los demás, sus maestras y maestros han observado diferencias a lo largo de los años. Han dicho que los varones son excepcionalmente tranquilos, tienen aptitudes bien desarrolladas en el uso del idioma y buena competencia social, mientras que las chicas son más seguras de sí mismas y pueden hacer que se les escuche.

Se ha demostrado que la pedagogía de igualdad entre los sexos hace que las niñas tengan más confianza en sí mismas y los niños sean más atentos. Foto: Susanna Blåvarg/Image Bank Sweden
Fenómeno nórdico
En 2004, la pedagogía de igualdad entre los sexos era aplicada por solamente el 7% de los centros preescolares, conforme a un estudio de la Dirección Nacional de Educación de Suecia. Actualmente son mucho más numerosos. El criterio de igualdad entre lo sexos también es obligatorio en la formación de los educadores.
Según el informe Equal Preschool, la pedagogía de igualdad entre los sexos, no se aplica a nivel preescolar fuera de la región nórdica. Una de las razones de ello podría ser el hecho de que la educación de los niños en muchos países se considera como tarea de la familia.
Niklas Knutsson dice: “Me indignaría que la pedagogía de igualdad entre los sexos no fuera ya algo generalizado y obvio cuando llegue el tiempo de tener hijos yo.”
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La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Álvaro Eljach
Clasificación: A248SP
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Sara Hasbar
Sara Hasbar es escritora independiente. Ha publicado artículos en Ordfront Magasin, la mayor revista cultural mensual de Suecia. Tiene el grado de Bachelor of Arts en Historia de las ideas y considera que la problemática de las relaciones y la igualdad entre los sexos es un objeto de investigación interesante.