Una celebración moderna con los amigos
Es una imagen conmovedora de muchas formas y sintomática de la Suecia moderna. Los suecos se han acercado en todos los frentes a lo continental, aunque, en esa trayectoria, se produce siempre alguna colisión. En este caso con el clima.

¡‘Skål’ por el Año Nuevo! Foto: Anna Molander/Mira
Después de haber celebrado la Navidad con familias nuevas y viejas, parientes y nuevos familiares por casamiento, al llegar el Año Nuevo, los suecos quieren estar con sus amigos.
No hay inconveniente en que la celebración navideña sea de corte familiar tradicional, pero el Año Nuevo debe ser más lujoso, frívolo, internacional y moderno. En los mercados, los clientes de última hora compiten por los pocos bogavantes y por la última caja de ostras que quedan.
Promesas de un estilo de vida “mejor”
Luego, en casa, se procede a reducir salsas, caramelizar cáscaras de naranja y poner la mesa con la vajilla más fina. La gente se viste bien con ropa recién comprada y, de una forma rara, consigue siempre olvidarse del clima imperante fuera del hogar. Sin embargo, las medias y los zapatos de tacón alto ya no sirven de nada en pleno invierno.
Ya sentados a la mesa los comensales, se discute sobre el año que se va y también sobre el que se avecina. Se manifiesta la intención de mejorar y, al sonar las doce campanadas, se hacen las promesas de Año Nuevo: una costumbre sueca.
Muy popular es la promesa de dejar de fumar, así como las de bajar de peso, comenzar a entrenarse en un gimnasio o ganar más dinero. Por lo general, esas promesas se cumplen en un principio, aunque suelen ser abandonadas cuando el nuevo año lleva ya unas semanas de rodaje.
Poesía de Año Nuevo y fuegos artificiales
Al igual que otras festividades suecas, la de Año Nuevo ha llegado a caracterizarse por la oferta recurrente de los medios de comunicación.
Así, desde Skansen, museo al aire libre situado en Estocolmo, se emiten en directo todos los años la recitación de una poesía de Año Nuevo y las doce campanadas. Hay personas que se sienten más seguras celebrando el fin de año delante de la tele en sus cuartos de estar.

Fuegos artificiales sobre Riddarfjärden, Estocolmo. Foto: www.imagebank.sweden.se Micke Eliasson.
No obstante, como ya se ha indicado, son muchas las que prefieren el frío de esa noche. Si no se tiene la suerte de vivir en un piso urbano con buena vista, al aproximarse la medianoche se acude a espacios abiertos donde poder disparar los fuegos artificiales propios y contemplar a hurtadillas los de otros.
Y allí está la gente: arropada, con recogimiento, y mirando al horizonte donde todo chisporrotea y crepita, independientemente de que tenga de fondo pinos dispersos o casas altas.
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Po Tidholm es periodista y crítico “freelance” colaborador del diario de Estocolmo, Dagens Nyheter. Po Tidholm ha escrito los textos referentes a cómo se celebran las fiestas en la Suecia actual.
Agneta Lilja es profesora de Etnología de la Escuela Superior de Södertörn, Estocolmo. Agneta Lilja ha escrito los textos referentes a la historia de las tradiciones y festividades suecas.
Los autores son los únicos responsables de las opiniones expresadas en este versión de Internet.
Traducción: Felipe Mena
Derechos de autor: 2004 Agneta Lilja, Po Tidholm y el Instituto Sueco. Este texto lo publica el Instituto Sueco en www.sweden.se.