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1 de mar. de 2006

Bamba de nata sueca: algo más que un bollo

por: Rob Hincks, periodista independiente
Para la mayoría de los suecos, el verdadero sentido del martes de Carnaval se ha perdido. Pero eso no les impide comerse sus buenas bambas de nata. Rob Hincks examina el pasatiempo nacional que ha convertido una pausa del café y una bamba, en un ritual religioso.

La bamba, con pasta de almendra y nata batida, data del siglo XVI. Foto: Marie-Louise Johansson / www.imagebank.sweden.se
La bamba, con pasta de almendra y nata batida, data del siglo XVI. Foto: Marie-Louise Johansson / www.imagebank.sweden.se

El 28 de febrero de este año es el último martes antes de la Cuaresma, es decir el periodo de 40 días de ayuno y penitencia entre el miércoles de Ceniza y la Pascua en el calendario cristiano. En sueco se le conoce por Fettisdagen, o sea martes de grasa, el día en que, tradicionalmente, se consumían toda la grasa y otros productos perecederos antes de la Cuaresma.

Todos los días son martes

Suecia, al igual que otros muchos países, ha señalado ese día desde hace mucho con un plato dulce. Sin embargo, la bamba, ese bollo de harina de trigo relleno de pasta de almendras y nata batida, podría decirse que ha sobrepasado su simbolismo religioso. Los bollos rellenitos de nata que se comen, tradicionalmente, los martes, comienzan a aparecer en las tiendas ya el día 1 de enero. Lo de “martes de grasa” debería llamarse más acertadamente “enero, febrero y marzo de grasa”.

Pero la cosa no para ahí. Los periódicos suecos también intervienen en el acto con encuestas de degustación destinadas a encontrar la mejor bamba de cada ciudad. Lisa Eisenman, uno de los miembros del jurado del diario estocolmense Svenska Dagbladet y copropietaria del Cookbook Café, en la plaza Jarlaplan del centro de Estocolmo, dice: “Yo prefiero una bamba que tenga un buen equilibrio entre los tres componentes: la pasta de almendra, la nata y el bollo. Nosotros también buscamos una buena distribución de la pasta de almendra y un bollo que no esté seco, o algo así.”

“No sé por qué la bamba es tan importante para los suecos. Algunas cosas resultan muy suecas y son tomadas muy en serio. Todo el mundo tiene su propia forma de comer la bamba y alguna tradición en torno a ella.”

En esta época del año resulta difícil no comerse una bamba en Suecia. Foto: Jenny Findahl
En esta época del año resulta difícil no comerse una bamba en Suecia. Foto: Jenny Findahl

Café a la sueca

Sea como sea, la bamba no es más que la punta de una golosinería hondamente enraizada. El fervor trimensual de los suecos por la bamba se completa el resto del año con una actividad profundamente arraigada en la psique nacional: fika.

La palabra fika quiere decir, en esencia, hacer la pausa del café, pero, en realidad, va mucho más allá. Se cree que el término procede del argot sueco por café, kaffi en el sueco antiguo, pero con las sílabas invertidas. Hacer fika implica reunirse con viejos amigos, hacer nuevas amistades, cotillear y, en general, salirse de la rutina diaria.

Algo para todo el mundo

Resulta difícil señalar la procedencia de ese fenómeno cultural. Vanja Romani, copropietaria de la panadería-pastelería Nybergs Hembageri, con un antiguo y clásico café estocolmense que data de 1949, afirma: “Es algo que los suecos han hecho siempre. Desde una temprana edad, se empieza a beber café y, cuando se llega a los últimos años de la adolescencia, se hace fika cada vez que se tiene un rato libre. Nadie lo pone en duda.”

Nybergs Hembageri abre de las siete de la mañana a las siete de la tarde, y todos los días pasa por allí una procesión fija de devotos del fika. “Nada más abrir, ya tenemos clientes que llegan a hacer fika. Pero la verdadera hora de fika es entre las dos y las cinco de la tarde: estudiantes, hombres y mujeres de negocios, madres con sus bebés, personas mayores que aciertan a pasar por aquí, nos llega de todo”, dice Romani.

En esta época del año, Nybergs Hembageri hace y vende alrededor de 250 bambas al día. Los martes, ese número aumenta a alrededor de 350. Y el martes de Carnaval, Romani espera tener que hacer unas 2.500 bambas. También se venden como rosquillas todos los demás productos tradicionales del fika: bollos de canela, pasteles vieneses, pastas, pasteles de mazapán, galletas de crema de vainilla, pastelillos rellenos de crema... La lista es interminable, y todo ello es de confección casera. Por lo menos hasta ahora.

Conservar una rica tradición

Las cafeterías de estilo estadounidense van apareciendo ya en las calles principales suecas a un ritmo cada vez más creciente. Cadenas grandes y homogéneas con diseño de marca, cocinas de suministro central y recetas estandarizadas.

Vanja Romani, de la panadería-pastelería Nybergs Hembageri, espera hacer unas 2.500 bambas el martes de Carnaval. Foto: Jenny Findahl
Vanja Romani, de la panadería-pastelería Nybergs Hembageri, espera hacer unas 2.500 bambas el martes de Carnaval. Foto: Jenny Findahl

“Hoy día, hornear es un arte agonizante”, dice Romani. “La gente joven no quiere dedicarse a una profesión que implica tener que levantarse a las tres de la mañana. Ser panadero no es nada glamuroso. Cada vez son más los cafés que cierran y son sustituidos por cadenas de estilo estadounidense. A la gente le gustan no por los productos que ofrecen, sino más bien porque aceptan toda la ética de su diseño.”

“A pesar de todo, sigue habiendo gente que quiere saber que lo que está comiendo, está hecho en casa y es fresco del día. Nosotros tenemos nuestra propia tahona en la tienda, así que podemos satisfacer a ese mercado. Hay menos cafés tradicionales, pero los que quedan, tienen una posición fuerte.”

Puede que el verdadero sentido de la Cuaresma haya seguido la misma suerte que la Pascua, pero lo que sí parece haber llegado para quedarse es el fika.

Datos

  • La palabra sueca semla (bamba) procede del latín simila, que significa harina fina de trigo
  • Los datos de archivo indican que las bambas se popularizaron en Suecia hacia 1541
  • Cada sueco come un promedio de cinco bambas al año
  • El registro no oficial de la mayor bamba hecha, es de 160 kilos. Se hizo en la ciudad de Linköping, a unos 200 km al sur de Estocolmo, en febrero del 2001
  • El rey Adolfo Federico murió el 12 de febrero de 1771, después de un lujoso banquete redondeado con 14 raciones de hetvägg, es decir bamba servida en un cuenco con leche caliente

La panadería-pastelería Nybergs Hembageri se encuentra en la calle Upplandsgatan, 26, de Estocolmo.

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Rob Hincks es un periodista británico dedicado a temas de viajes y gastronomía, radicado en Estocolmo. Nunca ha llegado a tomarle realmente gusto a la bamba, pero no dude en invitarle a hacer fika.

El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.

Traducción: Felipe Mena Gónzalez

Clasificación: A133SP

© Foto 1: Marie-Louise Johansson / www.imagebank.sweden.se
© Foto 2: Jenny Findahl
© Foto 3: Jenny Findahl


 

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