1 de ago. de 2005
Formas arquetípicas de un oscuro brillante en cristal negro como el carbón. O bloques de cristal claros “unidos” por un cable rojo con la correspondiente pantalla. Y ¿por qué no unas pueriles figuritas desarmantes de burbujas redondas sopladas en verde, amarillo o blanco? El cristal sueco no deja de sorprender. Los éxitos del cristal sueco se basan en un ingenioso diseño combinado con una diestra maestría artesanal.

Recipiente escultural, Matti Klenell, 2005. Foto: Pål Allan
Últimamente hemos visto la pureza de estilo formal, lo humorístico kitsch y lo conmovedoramente figurativo: los cuencos y urnas negros de Ingegerd Råman, las lámparas de Per B. Sundberg y los recipientes de Matti Klenell son tres ejemplos de la diversidad del cristal sueco. A pesar de los continuos rumores de crisis económica, el cristal sueco cosecha triunfos en el diseño. No sólo las fábricas de renombre, sino también los distintos artistas del cristal rebosan de chispeante vitalidad.

Lámpara de cristal, Per B Sundberg para Orrefors, 2003. Foto: Per Larsson
El Reino del Cristal sueco en transformación
Hay una zona limitada del sur de Suecia, entre las ciudades de Växjö y Kalmar, en la región de Småland, que recibe el nombre de Reino del Cristal. Es allí donde tiene lugar prácticamente toda la producción industrial de cristal sueco, y así ha sido desde hace más de cien años. Sin embargo, últimamente –al igual que en otros muchos ramos– las reestructuraciones han sacudido el Reino del Cristal. Hace apenas un año, el Gobierno sueco decidió invertir más en el futuro del cristal, por ejemplo en relación con el Año del Diseño 2005. Y eso se ha hecho en forma de ciertos esfuerzos de marketing.
Actores principales en la palestra del cristal sueca
Lo más importante en la palestra del cristal sueca, sobre todo desde el punto de vista del diseño, es el complejo de Orrefors Kosta Boda, que consta de cuatro fábricas: Orrefors, Kosta, Boda y Åfors. La empresa comercializa sus productos bajo las dos marcas de Orrefors y Kosta Boda. Ambas cuentan con sendos equipos de unos diez diseñadores. Orrefors invierte mucho en el cristal claro, mientras que Kosta Boda opera más con cristal de color.

De la última colección de cristal de Ingegerd Råman “Night and Day”, Orrefors, 2005.
Tanto Ingegerd Råman como Per B. Sundberg trabajan para Orrefors. Con sus distintos temperamentos y formas de expresión enriquecen la imagen de lo que es capaz la fábrica. La más joven entre los diseñadores de Orrefors es Malin Lindahl, que tuvo un fuerte debut en el otoño del 2003. Para entonces había retomado las antiguas técnicas tradicionales, el grabado y el tallado profundo del cristal, y las había llenado de contenido moderno. Lo delicado de su cristal completa muy bien el resto de la oferta de Orrefors.

Jarrón con decoración folclórica, “Siljan”. Malin Lindahl, Orrefors, 2004. Foto: Roland Persson
¿Cristal de lujo o cotidiano?
El llamado cristal artístico es un factor importante creador de imagen en el campo del diseño sueco. No obstante, también el cristal de vajilla producido en serie ha significado mucho, tanto para la imagen sueca en el extranjero como para la imagen propia nacional. La renombrada copa de vino Chateau, de Bertil Vallien, se vende igual de bien hoy que desde su producción por primera vez en 1981. Y las indagaciones de Erika Lagerbielke en cómo influyen las formas de la copa en la vivencia del sabor, han interesado no sólo a los catadores de vinos sino también en alto grado al consumidor corriente.
Llegar a un gran público es necesario para que las fábricas puedan sobrevivir. De ahí que tanto Orrefors como Boda se hayan orientado en los últimos tiempos a objetos algo más cotidianos. Así, en febrero, Kosta Boda presentó la exposición Living with Kosta Boda, en la que, de forma encantadora y en un tono pedagógico bien ajustado, se demostró que el cristal no requiere en absoluto entornos lujosos. Entre las nuevas copas de importancia en este contexto destaca Mine, de Ulrika Hydman Vallien, que ya se ha popularizado.

Vaso “Mine”, Ulrika Hydman Vallien, Kosta Boda, 2004. Foto: Rolf Hörlin
A comienzos del año, Orrefors lanzó también un nuevo “concepto de diseño” con el objetivo de trasladar la copa del “cuarto fino a la cotidianidad”. Los primeros en salir fueron los cuencos Mingle, tres tamaños en cuatro colores, diseñados por Lena Bergström. Esos cuencos se hacen por centrifugación, es decir la misma técnica utilizada en los famosos cuencos Fuga, de la década de 1950 (diseño de Sven Palmqvist).

Cuencos “Mingle”, Lena Bergström, Orrefors Home Collection, 2005. Foto: Roland Persson
Producción de cristal en pequeña escala
Para seguir desarrollándose, el diseño de cristal sueco necesita también de las fábricas pequeñas, como Skruf, Bergdala, Lindshammar y las demás, apenas una decena. Cierto es que esas no pueden ofrecer a los diseñadores unas condiciones de empleo seguras, pero, en algunas fundiciones, un diseñador privado puede alquilar una plaza por horas y conseguir la ayuda de sopladores de cristal experimentados. Eso es lo que hizo precisamente Fredrika Linder, que es una artista del cristal con dotes, entre varios artistas que luchan para poder vivir de su profesión.

Jarrón en técnica Cane, Fredrika Linder, 2004. Foto: Sara Danielsson / NATIONALMUSEUM
Para Matti Klenell, el cristal ha implicado excursiones estimulantes desde su trabajo más cotidiano como diseñador de muebles. Parte de su producción en cristal la hizo en la pequeña fábrica Sea glasbruk, y otra parte en la fundición de sus padres, en la pequeña localidad de Sunne, en la región de Värmland.
Dos diseñadores de cristal, becados hace poco en su campo, son Elisabeth Henriksson y Paul Grähs, que salieron de la Escuela Superior de Artes Decorativas (Konstfack) en el 2004. Ellos acaban de construir una fundición de cristal en la ciudad de Arboga, donde piensan soplar objetos de uso cotidiano y cristal artístico.

Escultura de cristal, Elisabeth Henriksson. Foto: Hans Thorwid / NATIONALMUSEUM
Ulla Forsell es la decana de los diseñadores de cristal privados, que trabajan en su propia fundición. Sus floreadas fuentes de cristal, sus vasos de vivos colores y sus esculturas de cristal adornadas con rosas suelen llevar cierto tono humorístico, que pone a todo el mundo de buen humor.

Fuente floreada, Ulla Forsell, 2004. Foto: Nisse Petersson
Condiciones para el cristal sueco del futuro
El futuro del cristal sueco no depende solamente de cómo contrarrestar la competencia de todo el cristal de importación barato. Depende asimismo de los futuros canales de venta y de la posibilidad de llegar a todas las presuntas partes interesadas. La producción en pequeña escala es presentada la mayoría de las veces en exposiciones y se vende en las tiendas de artesanía, gestionadas a menudo con ayuda de personas sin ánimo de lucro. Las fábricas mayores se ven afectadas por la reorganización del comercio especializado sueco.
Pero, sea como sea, lo más importante de todo es la conservación de las condiciones esenciales. El diseño del cristal presupone una buena maestría artesanal. Para hacer realidad sus ideas, el diseñador, o la diseñadora, opera en estrecha relación con trabajadores del cristal experimentados. Sencillamente, la importancia de la artesanía no se puede sobreestimar. Sin el Reino del Cristal, apenas cabe imaginarse el cristal sueco.
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Lotta Jonson es redactora jefa de Form, la mayor revista escandinava de diseño
La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Felipe Mena González
© Fotos:
Foto 1: Pål Allan
Foto 2: Per Larsson
Foto 3: Orrefors
Foto 4: Roland Persson
Foto 5: Sara Danielsson / Nationalmuseum
Foto 6: Hans Thorwid
Foto 7: Nisse Petersson
Clasificación: A101SPa
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