21 de ago. de 2007
Agosto es el mes predilecto de los suecos para casarse. En un país que se reclama ajeno a la religión, hay un número sorprendentemente elevado de personas que optan por asumir el yugo matrimonial en el templo.
El matrimonio civil ha sido un derecho de los suecos desde 1863, y su país fue uno de los primeros en permitir la “unión civil” de homosexuales, que les da derechos semejantes a los de un matrimonio. Hay muchas parejas que prescinden de casarse y se registran simplemente como “sambo” (convivientes), mientras que otras se definen a sí mismas como “särbo” (parejas unidas por lazos íntimos con viviendas separadas).
Sin embargo, a pesar de tener muchas opciones y vivir en una sociedad muy abierta y que en muchos casos va a la vanguardia del cambio, muchos suecos siguen prefiriendo desposarse en la forma tradicional: en la iglesia.
Sofia Boij, jefe de redacción de la revista Bröllopsmagasinet, perteneciente al Bridal Magazine Group, dice que el 76% de sus lectores y lectoras prefieren el rito eclesiástico. “A muchos suecos les agrada la idea de una boda tradicional y todo lo que la acompaña: el vestido blanco, el ramo de rosas, la gran tarta de matrimonio y la ceremonia en la iglesia.”
Una participante en un blog del concurrido sitio web Passagen, comparte ese deseo: “Cuando me case lo haré en la iglesia, con velas y la Marcha Nupcial de Mendelssohn.”
Las tradiciones se mantienen firmes
En su mayor parte, los suecos suelen utilizar la iglesia cuando les conviene, ya sea que quieran celebrar un bautismo o una boda, o también el final del semestre de colegio. Muchos aprecian la iglesia por su ambiente y sentido de la tradición, más bien que como lugar religioso.
Boij comenta: “Para muchas personas, sean religiosas o no, la iglesia es un lugar bello para prometerse amor eterno.”
Sin embargo, Tuulikki Koivunen Bylund, pastora y deán de la Catedral de Uppsala, afirma que la ceremonia es de carácter religioso, y que por lo menos uno de los cónyuges tiene que ser miembro de la Iglesia Luterana Sueca. Opina que muchas personas sienten que “necesitan la bendición de una autoridad más alta” cuando se trata de algo importante, como la boda. Agrega luego: “También pienso que hay muchas parejas que desean mantener viva esa tradición.”
No todos los suecos hacen sus votos matrimoniales en la iglesia. El aumento de la inmigración ha traido nuevas costumbres y otras religiones. Además, hay quienes prefieren simplemente mantener a la iglesia apartada de su vida privada.
El Ayuntamiento tampoco está ocioso
Jurídicamente, no hay diferencia entre casarse en la iglesia y en el ayuntamiento. Pero a los amantes de la pompa y la solemnidad, la ceremonia civil tal vez no les satisfaga. La versión “larga” de ese rito sólo dura unos dos minutos. La consultora matrimonial Mia Delin, de Carisma Bröllopskonsulterna [Consultores matrimoniales Carisma], dice que otros lugares apreciados para la celebración de una boda son las orillas del mar o de lagos y las praderas.
Según Mia Delin, una boda sueca cuesta, en promedio, SEK 100.000 (aproximadamente EUR 11.000), y las verdaderamente suntuosas hasta SEK 500.000, incluidas las bandas de música, flores, comida, bebida y gastos de viaje de boda. La consultora dice: “Actualmente hay más gente que tiene recursos para contraer matrimonio, y se ha puesto como de moda celebrar una boda cara, con gran holgorio.”
Conforme al Bridal Magazine Group, la industria matrimonial de Suecia alcanza una cifra anual de negocios entre 5.000 y 6.000 millones de SEK.
Etiqueta y juegos
No está de más saber algunas cosas sobre el atuendo y la etiqueta cuando uno va a asistir a una boda. En Suecia el vestido se indica generalmente en la tarjeta de invitación. Para las mujeres, el negro riguroso no es bien visto, ni tampoco el vestido blanco, a menos que la que lo lleva trate de competir con la novia.
En una boda sueca, raras veces se ve al padre entregando a su hija al novio que espera. Lo usual es que la pareja entre en la iglesia (o en el lugar de la celebración, si es otro).

Teniendo en cuenta que hay tantos estilos opcionales de bodas, es aconsejable que los invitados, antes del gran día, se informen de la indumentaria que deben llevar. Foto: Thomas Saeys/www.imagebank.sweden.se
En la recepción, cualquier persona puede pronunciar un discurso, a condición de que antes informe de ello al maestro de ceremonias. No es raro que amigos, familiares, colegas u otros invitados digan unas palabras cuando unas copas ya les hacen entrar en calor. Muchas veces cantan los huéspedes o juegan a juegos triviales con los novios, y en cualquier momento de la comida los invitados pueden hacer tintinar las copas, para que los novios se besen.
Los besos se multiplican siempre que la novia o el novio salen del salón. Cuando ella está afuera, retocándose el maquillaje, otras mujeres tienen libertad de besar al novio. Y cuando éste se ausenta, otros hombres tienen oportunidad de besar a la novia. Nadie sabe cuántos matrimonios se han disuelto por culpa de esta costumbre tradicional en la boda.
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Para la periodista independiente Cari Simmons no hubo vestido blanco de cola, ni marcha nupcial, ni velas en la iglesia, sino sólo una ceremonia civil y un matrimonio que ha superado el promedio de duración de 12 años y medio.
La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Álvaro Eljach
Clasificación: A208SP
© Foto 1: Adam Haglund/Maskot
© Foto 2: A. Nikulin/Scanpix
© Foto 3: Thomas Saeys/www.imagebank.sweden.se
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