18 de nov. de 2005
¿Es cierto que los suecos son propensos al suicidio? ¿Existe de verdad el pecado sueco? ¿Son tan sombríos los suecos como se les presenta? ¿Son fríos o sólo tímidos? Existen mitos sobre todos los pueblos, pero todos los grupos tienen sus peculiaridades reales.
Suecia ocupa un lugar bastante bajo en la lista de suicidios de Europa, más concretamente en el decimoquinto lugar. Sin embargo, los extranjeros hablan de los suecos como de gente especialmente propensa al suicidio. La fuente de ese rumor parece ser una alocución dada en 1960 por el presidente de EE.UU., Dwight D. Eisenhower. Este sostuvo en aquella ocasión que “el pecado, la desnudez, el abuso del alcohol y el suicidio” en Suecia se debían a demasiada política del bienestar. La vinculación hecha por el presidente con la política del bienestar quedó enseguida relegada al olvido, pero el atributo del suicidio se difundió por el mundo entero.

¿Cómo son los suecos, en realidad? ¿Iguales? ¿Taciturnos? ¿Rubios? El profesor Åke Daun nos guía en una gira entre mitos falsos y ciertos. Foto: Astrid Lindgrens Värld
Influencia del clima
Independientemente de todo ello, en Suecia, muchos inmigrantes han tenido la impresión de que los suecos carecen realmente de la alegría de vivir. Esa es una mala interpretación, que se puede explicar por el hecho de que los suecos no muestren sus sentimientos muy abiertamente, ni las alegrías ni las penas. Además, muchos extranjeros creen percibir cierta rigidez en el trato social. El hecho es que esa misma descripción se da también entre los mismos suecos, que siempre se han quedado encantados por la alegría de vivir que les parece ver en países más meridionales. El clima también es importante. Muchos suecos se ven afectados por el abatimiento durante el oscuro semestre invernal, mientras que el verano ejerce el efecto contrario. Ese cambio brusco estacional en el humor indica más bien que el carácter sombrío no tiene unas raíces especialmente profundas en el espíritu de los suecos. En pocos países parece ser la gente tan jovial realmente como en Suecia durante los claros meses del estío, tan llena de sentimientos de felicidad y de libertad, aunque ligados a la melancolía producida por “la demasiado corta duración del verano”.

El clima es importante para el estado de ánimo, ¡y las noches claras del estío aportan alegría y felicidad! Foto: Hans Svensson / www.imagebank.sweden.se.
Humor sutil
Otro hecho problemático es el del distinto sentido del humor en los distintos países. A menudo, ni siquiera una persona con buenos conocimientos de un idioma extranjero llega a comprender que se haya dicho algo divertido, tan sólo por las risas de los demás. A los suecos les divierte una alusión a algo vagamente insinuada, o la manera de formularse, una sutilidad que raras veces capta el extranjero.
El pecado sueco y la igualdad entre los sexos
Tanto el llamado pecado sueco como la desnudez –expuestos en el cine y en las playas– están ahora completamente al nivel de los de otros países occidentales. Cierto es, por el contrario, el hecho de que los suecos estuvieron entre los “pioneros” de la desnudez. Igual de cierto es que muchos inmigrantes han malinterpretado en el transcurso de los años la emancipación de la mujer sueca como desenfreno sexual. Sintomática es la aceptación de que una mujer casada pueda tener una relación privada íntima con otro hombre, sin relación sexual. Las valoraciones dominantes en Suecia en cuestiones sexuales han sido explícitamente liberales desde la década de 1960, incluyendo también más tarde la visión de la homosexualidad. La igualdad entre los sexos es una característica de las aspiraciones políticas en Suecia. Así, por ejemplo, se han hecho esfuerzos para que más hombres utilicen en mayor medida el permiso remunerado al que tienen derecho los progenitores cuando tienen un hijo. En el periodo de 1997 al 2004, la proporción de papás que sacaron por los menos 60 días de ese permiso (en total, 480), aumentó del 10 al 18 por ciento.
¿Es un sueco taciturno tonto o cortés?
Muchos extranjeros consideran a los suecos como personas amables y corteses, pero aburridos y sin sentido del humor. Esa es también una opinión difundida entre los mismos suecos, en especial en el trato con gente de conversación viva de países donde el lenguaje constituye un valor central en la vida. Los suecos son poco propensos a entablar contactos, dado que raras veces sienten ganas de hablar tan sólo porque se presente la ocasión. Son muchos los que prefieren escuchar, cosa que, en Suecia, se considera en general como signo de modestia –una cualidad muy estimada–.
Desafortunadamente, el extranjero puede sacar la conclusión de que un sueco taciturno en realidad es alguien que no tiene nada que decir. Es una mala interpretación casi igual de burda que la alternativa: que la taciturnidad se debe a la sobreestimación propia. “El sueco no parece considerar que merezca la pena participar en nuestra discusión. ¡Qué tipo más arrogante!” En realidad, los suecos incluyen la sobreestimación de uno mismo y la jactancia entre las debilidades humanas más despreciables.

La vida continental de los cafés es cada vez más popular y estimada en Suecia. Foto: Nicho Södling / www.imagebank.sweden.se.
El relativo silencio de los suecos se puede explicar por las pocas ganas de ser la persona a la que escuchan otras personas, es decir una combinación de timidez y modestia. En la antigua sociedad agraria era tabú realzarse uno mismo. Además, en Suecia faltaba la vida social de los cafés, que era corriente en el continente europeo. Aunque, actualmente, la tendencia va con rapidez en esa dirección, la capacidad de entablar conversación con personas extrañas fue durante mucho tiempo poco corriente entre los suecos.
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Åke Daun
Åke Daun fue profesor de Etnología europea entre 1981 y el 2001 en el Museo Nórdico y en la Universidad de Estocolmo. También es autor de textos sobre temas culturales y columnista. Se ha dedicado principalmente a la Suecia actual y a la mentalidad sueca. Su obra Mentalidad sueca ha sido traducida al inglés, al rumano y al persa.
El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Felipe Mena González
Clasificación: A109SPa