7 de mar. de 2005
En distintas partes del mundo, la figura de Pippi Calzaslargas ha servido de estímulo para que generaciones de chicas lo pasen bien y crean en su competencia. De esa forma, Pippi ha logrado prodigios en el campo de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Este año, el personaje quizá más controvertido de Astrid Lindgren, la autora sueca de literatura infantil, cumple ya 60 años.

Las películas de Olle Hellbom sobre Pippi Calzaslargas, de la década de 1970, contribuyeron a dar aún más popularidad a su nombre. Foto: www.imagebank.sweden.se © Jan Delden/Pressens Bild
Pippi Calzaslargas es, en verdad, una chica poco corriente. Es económicamente independiente, ya que posee un cofre lleno de monedas de oro. Sabe disparar un revólver y navegar por todos los mares del mundo. Es descarada pero, al mismo tiempo, bondadosa. Puede levantar un caballo y le gana al hombre más fuerte del mundo, Adolfo el Fuerte.
Libertadora de los niños
Pippi Calzaslargas es una niña rebelde y, desde hace 60 años, ha ayudado a liberar a niños del mundo entero. En la imaginación, ha salvado a los niños de las leyes de los adultos y de la “plutiplicación” en la escuela. Además, les ha provisto de cantidades ilimitadas de gaseosa y se ha puesto de parte de los débiles en la sociedad.
No es, pues, nada raro que la antiautoritaria Pippi haya sido víctima de la censura en países conservadores y con dictaduras, y que haya despertado sentimientos de rechazo en muchos adultos.
Hace tan sólo diez años, un polemista sueco en cuestiones sociales afirmó que el “culto a Pippi” había influido de forma muy negativa en la escuela y en la educación de los niños. En un artículo de debate publicado en el diario sueco Svenska Dagbladet se pudo leer: “El culto a Pippi ha dado la vuelta a todo: la escuela, la vida familiar, la conducta normal”.
Se mofa de los roles condicionados por razones de sexo
Es posible que críticos y censores tomaran a Pippi un poco demasiado en serio y a nivel adulto. A fin de cuentas, los niños saben que no está bien beber directamente de la jarra en una fiesta en el jardín, como hace Pippi. Aun así, Pippi, igual que otros personajes populares de la literatura infantil, ha influido en los pensamientos y el comportamiento de los niños.
Por eso, un detalle divertido de Pippi es su ruptura frontal con las ideas acostumbradas sobre lo que es “de chicas”, y que quizá llegue incluso a mofarse de los roles condicionados por el sexo entre los adultos.
Por ejemplo, cuando Pippi va al mercado con su gigantesco sombrero en forma de rueda de molino. Se ha ennegrecido las cejas con carbón y se ha dado pintura roja en los labios y las uñas. Y, por si fuera poco, se ha puesto de largo con un vestido de baile. Los zapatos se los ha atado con unos lazos verdes enormes. ”Pienso que, para ir al mercado, hay que ir con aspecto de Una Dama Verdaderamente Fina”, dice Pippi.
Pero eso del aspecto no tiene tanta importancia para Pippi como para otras muchas chicas y mujeres. Pippi no es en absoluto un objeto, e indiscutiblemente tampoco una víctima de la industria de la belleza. En una de las tiendas de la pequeña población donde vive, se exhibe en el escaparate un letrero publicitario que dice: “¿PADECE DE PECAS?” No es precisamente el caso de Pippi. Y ella no quiere comprar una pomada contra las pecas, así que entra en la tienda para dar un decidido “no” como respuesta a un dependiente que no la entiende. “Pues no, no padezco de pecas”, le explica. “Pero, querida niña,”, responde el dependiente, “tienes toda la cara llena de pecas”. "Claro que sí”, dice Pippi. “Pero no padezco de ellas. A mí me gustan. ¡Buenos días!”

La primera obra sobre Pippi Calzaslargas apareció en 1945 y se basó en cuentos inventados por Astrid Lindgren para hacer dormir a su hija. © Foto: Pressens Bild
Nuevos requisitos para chicas
El hecho de que, con el tiempo, Pippi se convirtiera en una especie de ejemplo dentro del movimiento feminista, puede considerarse como evidente. Una de las consecuencias ha sido que, en las últimas décadas y al menos entre los adultos que aspiran a la igualdad de derechos en sus funciones educativas, haya existido el deseo de que las chicas se muestren, igual que Pippi, fuertes, atrevidas, nada inhibidas, divertidas, rebeldes y con una actitud de repulsa respecto a autoridades.
Al comenzar a tolerarse esos rasgos del carácter, muchas chicas han podido contar con un mayor margen de maniobra. Así, han podido avanzar sus posiciones con relación a los chicos, a los que, durante mucho tiempo, se les ha permitido hacer travesuras y meter jaleo en una medida mucho mayor.
Sin embargo, paradójicamente, también un ejemplo libertario como Pippi puede ser utilizado para plantear requisitos más o menos implícitos a las chicas. Requisitos que también pueden ser difíciles de cumplir, por lo menos para algunas personas.
Por ejemplo, la educada y bien vestida Annika, amiga de Pippi y, en su época, una muchacha modelo. Hoy día, la figura de Annika se suele utilizar como ejemplo disuasorio sólo por el hecho de no ser bravucona, aventurera ni especialmente impulsora en el contexto del trío de amigos. “La aburrida Annika”, como suele decirse. Ahora bien, todas no pueden ser igual de atrevidas, fuertes y divertidas como Pippi, ¿no es cierto?

Las obras de Astrid Lindgren han sido traducidas a más de 70 idiomas, por lo que es la autora sueca más vendida en el mundo entero. © Foto: Pål-Nils Nilsson /The Swedish Royal Library
Lectura divertida – ninguna agenda feminista
Astrid Lindgren no tuvo una agenda marcadamente feminista cuando creó esa literatura infantil tan maravillosa sobre una chica notable y sus dos buenos amigos. Ello no impide, sin embargo, que Pippi haya sido una figura inspiradora en la lucha por la igualdad de derechos, y que sea la heroína actual.
En todo el mundo, las chicas se han sentido estimuladas para divertirse, ser más atrevidas y creer en su propia competencia.
Dicho con otras palabras: son muchas las cosas que indican que Pippi ha hecho prodigios en los últimos 60 años.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Tiina Meri es periodista “freelance” y editorialista.
La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Felipe Mena
Clasificación: A87SPa
© Fotos:
Foto 1: www.imagebank.sweden.se © Jan Delden / Pressens Bild
Foto 2: © Pressens Bild
Foto 3: © Pål-Nils Nilsson /The Swedish Royal Library
Enlaces relacionados
(únicamente en ingles)
Publicaciones relacionadas