26 de ene. de 2009
Una nueva generación de diseñadoras y diseñadores está infundiendo vida al mundo sueco de la moda. Sandra Backlund ha encontrado su “nicho” en los géneros de punto, y convierte cada prenda en una obra de arte.

Sandra Backlund trabaja largas horas en su taller de Estocolmo.
Foto: Caroline Tibell/Scanpix
Cuando se trata de moda, el nombre de Suecia se asocia con ropa de confección de marcas como H&M y Cheap Monday. Pero más vale que las capitales de la moda, París y Milán, estén alertas, ya que Estocolmo se está abriendo camino en la alta costura y la ropa de vanguardia. Y la nueva generación en el campo de la moda está ansiosa de experimentar. ¿Quién hubiera imaginado que la ropa hecha de géneros de punto sería la sensación en la pasarela?
Moda de lana que abriga
Sandra Backlund, la extraordinaria artista sueca del tejido de punto, descubrió su vocación para la moda cuando estudiaba en la Universidad de Umeå, en el norte de Suecia. Después de estudiar materias más teóricas, como historia del arte, se matriculó en un curso de textiles.
“Realmente encontré allí lo que buscaba —dice Sandra—. Creo que mi interés en la moda tuvo su origen ahí, además del hecho de que era una chica joven en una ciudad pequeña del norte de Suecia, donde con frecuencia tenía que hacer mi propia ropa.”
Dos creaciones de lana de “Last Breath Bruises”, la colección de otoño e invierno de 2008—2009 de Sandra Backlund. Foto: Annika Aschberg
Backlund describe su estética de diseño como “una combinación de ciencia ficción y productos cálidos de la imaginación”. Le gusta explorar la forma humana a través de la moda: “Los diseñadores siempre han usado cosas como corsés y hombreras para configurar el cuerpo; yo lo hago solamente con lana. Deliberadamente visto y desvisto partes del cuerpo, en busca de formas dinámicas. Me gusta combinar la suavidad con las siluetas bien delimitadas.”
Creatividad manual
Aunque es evidente que Backlund adora el calor que da la lana, las piezas que componen su colección de otoño e invierno de 2008—2009, “Last Breath Bruises”, no tienen nada en común con el suéter ordinario que conocemos. Sus prendas hechas a mano, algo extravagantes, revelan una compleja arquitectura y proyectan largas siluetas.
Backlund no crea su ropa basándose en modelos, sino que la configura a medida que va tejiéndola. “Me gusta hacer las prendas sobre la marcha —dice—. Uno no tiene que separar elementos. Puede improvisar sin tener que deconstruir.”
“El proceso artesanal y la sensación de lo hecho manualmente, tienen mucha importancia. Experimento mucho con diferentes materiales y técnicas, pero creo que he encontrado la forma definitiva de expresarme a través de mi collage de tejidos de lana.”

Algunas de las creaciones de Sandra Backlund están incluidas en la actual exposición itinerante “La moda sueca: en búsqueda de una nueva identidad” (ver detalles en la columna derecha). Foto: Nina Andersson
Diseño galardonado
La diseñadora, que hoy tiene 33 años, estableció su propia marca en 2004, después de haberse graduado de la Escuela de diseño Beckman, de Estocolmo. Desde entonces ha causado sensación en el mundo sueco de la moda, conquistando premios como el Swedish Elle Award de 2008 y el FutureDesignDays de 2005, que se concede a nuevos creadores y creadoras de talento.
Backlund también ha captado la atención de la comunidad internacional de diseñadores. En 2007 ganó el Festival International de Mode et de Photographie en Hyères, Francia. Fue, según ella, probablemente el momento en que se dio cuenta del grado de éxito que había alcanzado.
Además ha colaborado con Louis Vuitton en varias prendas tejidas para la colección de otoño e invierno de 2007—2008, y con Franca Sozzani, de Vogue Italia, en el proyecto Protégé, una competición en la que cinco jóvenes diseñadores son asesorados por exponentes destacados del mundo de la moda.
A favor de la moda “lenta”
A pesar del éxito de la diseñadora, la creación de dos colecciones de 10 o más prendas elaboradas a mano puede constituir una difícil tarea. En palabras de Sandra Backlund, “en el trabajo que hago no es posible la prisa”.
En particular, Backlund comprueba que la administración de su propia empresa le quita tiempo que podría emplear en su verdadera pasión. “Hay tantas cosas que no son parte del proceso de diseño —comenta—. Es realmente difícil encontrar el equilibrio entre la parte creativa y la comercial.”
Hay quienes piensan que la ropa tejida no puede ser seductora. Aquí vemos una pieza de la colección “Last Breath Bruises”. Foto: Annika Aschberg
Sandra Backlund lucha también con el ritmo que lleva el comercio de la moda. “Hay una presión por que uno se renueve constantemente. Para mí no es la forma de expresión definitiva. Me gusta reciclar ideas. En cierto modo es una reacción contra la moda rápida.”
Crear en retiro
Backlund se encierra con frecuencia en su estudio, con sus agujas de tejer. Para ella la soledad es un modo de vivir: su pasión por el trabajo se satisface a expensas de su vida personal. Sin embargo, Backlund dice que empiezan a afectarle las largas horas y los movimientos repetitivos de su labor.
Recientemente ha aceptado el hecho de que no puede hacerlo todo ella misma, y está buscando formas de ajustar su carga de trabajo. Está explorando la posibilidad de colaborar con una especialista italiana en géneros de punto para producir prendas más comerciales y apropiadas para el uso frecuente, y quisiera orientarse más a ciertos accesorios como bolsos y sombreros.
Backlund dice que el reto radica en que ella considera sus creaciones como obras de arte más bien que como ropa. Dice al respecto: “No quiero hacer una bufanda como cualquier otra que uno encuentra en las tiendas, con la sola diferencia de que es cuatro veces más cara por ser confeccionada a mano.”
Sin embargo, así como procede lentamente en su trabajo de tejido, Sandra Backlund no quiere tomar decisiones apresuradas: “Necesito hacer las cosas a mi manera.”
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Charlotte West
Charlotte West es una periodista estadounidense, residente en Estocolmo. Es amante de los suéteres. Después de haber conocido a Sandra Backlund, quiso volver a sus agujas de tejer. Trató de hacer un jersey y le salió una agarradera.
La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Álvaro Eljach
Clasificación: A273SP