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5 de oct. de 2007

Empresas suecas en China orientadas al comercio justo

por: Nicholas Chipperfield
La prisa por invertir en el mercado chino en rápida expansión y tener acceso a sus vastos recursos de mano de obra puede llevar a ciertas empresas a abandonar sus pautas morales. Pero las empresas suecas están a la vanguardia en el establecimiento de normas de responsabilidad social corporativa.

Un número cada vez mayor de suecos se sienten atraidos por la idea de hacer negocios en China.
Un número cada vez mayor de suecos se sienten atraidos por la idea de hacer negocios en China. Foto: Henrik Trygg

La responsabilidad social corporativa, o de la empresa, es uno de los términos de moda actuales. Con él se describen prácticas, directrices y objetivos adoptados por empresas en aspectos como los del medio ambiente, condiciones de trabajo y transparencia que no están sujetos a normas legales explícitas.

El término responsabilidad social corporativa (RSC) se acuñó en los años 70 y ha venido cobrando cada vez más importancia desde los 90, dado que las empresas trasladan su producción a países donde las normas de derechos laborales, protección del medio ambiente y otros dominios tienden a estar menos arraigadas que en los países occidentales.

Un país que ha suscitado severas críticas relativas a los derechos de los trabajadores, es China. Compañías de máxima importancia de la industria sueca, como ABB, Electrolux, Ericsson, H&M, Ikea, Scania y Volvo están expandiendo su actividad en China, lo mismo que empresas pequeñas y medianas. Actualmente, unas 400 compañías suecas operan en China, y su número está creciendo rápidamente. En 2006, un promedio de una empresa por semana inició actividades en ese país.

Ejemplo “luminoso” de Suecia

El gabinete estratégico AccountAbility, con sede en Londres y en EE.UU., publicó recientemente un informe en el que elogiaba a Suecia como el país más “responsablemente competitivo” del mundo.

El director general de AccountAbility, Simon Zadek, dice: “No tiene que haber un conflicto entre la compasión y la competitividad. Suecia es un ejemplo luminoso de ello.”

¿Hay alguien que no haya llevado nunca una prenda marcada “Made in China”? La empresa sueca H&M espera poder contribuir al mayor respeto de los derechos laborales en China. 
¿Hay alguien que no haya llevado nunca una prenda marcada “Made in China”? La empresa sueca H&M espera poder contribuir al mayor respeto de los derechos laborales en China. Foto: Hasse Holmberg

Los informes de RSC ocupan un lugar destacado en las memorias anuales de un número cada vez mayor de empresas. La empresa de comercio de confección al detall H&M adoptó en 1997 un código de conducta de RSC. El código, que se aplica a todos sus 700 suministradores y subcontratistas de Asia y Europa, está basado en la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño y en la Declaración de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, emitida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Lento avance

La portavoz de H&M, Karolina Dubowicz, dice que la empresa es consciente del riesgo de que se violen los derchos de los trabajadores y de que no siempre se observe la legislación de protección del medio ambiente en la fabricación de sus productos, pero sostiene que, como comprador, H&M puede contribuir a que mejoren las condiciones.

“Se ha avanzado considerablemente hacia un mejor entorno laboral y mayor seguridad contra incendios. Otros aspectos en los que se ha progresado son la remuneración, la paga de horas extraordinarias y los horarios de trabajo aceptables”, agrega Dubowicz y reconoce que “la labor de lograr mejoras verdaderamente sustentables, con pleno respeto de los derechos de los trabajadores, es ardua y requiere tiempo”.

La gigantesca empresa sueca de telecomunicaciones, Ericsson, ha ensanchado su presencia en China estos últimos años —habiendo anunciado inversiones por USD 1.000 millones (SEK 6.900 millones) en 2005— y afirma tener una política de RSC bien definida.

Malin Gerentz, portavoz de Ericsson, dice: “Ericsson fue una de las primeras empresas en apoyar el Pacto Mundial de la ONU, y ha aplicado su propio código de conducta en todo el planeta, a fin de proteger los derechos humanos, promover la libertad sindical, asegurar la gestión responsable de las cuestiones medioambientales y prevenir la corrupción.”

Gerentz agrega que el código de Ericsson es válido para todos sus empleados en todo el mundo, y también para los suministradores y subcontratistas.

¿Precios bajos y ética acomodaticia?

La cadena de grandes almacenes de muebles Ikea, que se ha convertido en un símbolo, emplea unas 200.000 personas en China. Ikea ha adoptado una serie de objetivos de RSC. Aunque la empresa siempre hace alarde de sus precios bajos, también pone de relieve que el mantener competitivos los precios en las tiendas “no se logra a cualquier precio”.

Ikea tiene un código de conducta para asegurar que sus muebles “suecos” hechos en China se produzcan de forma responsable.
Ikea tiene un código de conducta para asegurar que sus muebles “suecos” hechos en China se produzcan de forma responsable. Foto: Martin Botvidson

La visión que tiene la empresa de esta problemática forma parte de su código de conducta para el comercio responsable: “La manera Ikea de comprar productos para la decoración del hogar” (IWAY).

IWAY comprende políticas específicas relativas al trabajo infantil. En una declaración publicada en su sitio web, Ikea reconoce también la complejidad del problema, dado que en algunos países los niños desean trabajar para ganar dinero para sus familias.

“Ikea respeta las diferentes culturas y valores en países donde opera y adquiere sus productos; pero no transige en los requisitos básicos de los derechos del niño.”

Mejoras graduales a largo plazo

El número cada vez mayor de empresas suecas que invierten en China, considerada como área de producción y como mercado, indica que el comercio con China está en vías de ensancharse.

Es probable que continúen los temores por los derechos de los trabajadores, el medio ambiente y otros aspectos, pero por su empeño en la RSC, las empresas suecas parecen estar bien dispuestas a fomentar el avance en esos dominios.

Karolina Dubowicz, de H&M, describe el carácter paulatino que tiene el proceso de hacer que el comercio responsable sea la norma en China: “Nuestro empeño es de largo plazo, y estamos convencidos de que con nuestra presencia en China podemos influir y mejorar la situación lenta, pero ciertamente.”

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Como ex empleado de la empresa sueca de comercio al por menor Gant —que tiene su propio código de conducta para sus productos— Nicholas Chipperfield tiene experiencia de las cuestiones relativas a la RSC. Actualmente es periodista de Radio Sweden International. Escribe este artículo en calidad de periodista independiente.

El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.

Traducción: Álvaro Eljach

Clasificación: A214SP


 

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