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La educación preescolar sueca para niños entre uno y seis años de edad recibió en 1998 un plan de estudios que, entre otras cosas, asigna a los centros preescolares la tarea de contrarrestar los roles tradicionales condicionados por el sexo entre los niños. “No es nada a lo que uno pueda dedicarse si le parece entretenido o pasarlo por alto en caso contrario”, señala Tomas Wetterberg, que es el secretario principal de la Delegación. “El plan de estudios está para seguirlo.”
Igualdad de género en la escuela
El objetivo para la igualdad está en todos los ciclos de la escuela sueca. En 1980 fue incluido en el plan de estudios para la educación general básica y el bachillerato, pero ya en 1969 hubo una formulación en el sentido de que la escuela “debe” contrarrestar los roles tradicionales condicionados por el sexo, por lo que el tema lleva ya muchos años en el programa.
En El Arándano se inició la discusión sobre cómo se cumplía en realidad la tarea sobre la igualdad. Entre el personal, algunos pensaban que se hacía bastante bien –“tratamos a chicos y a chicas por igual y exhortamos a los niños a jugar en el rincón de las muñecas”–, mientras que otros creían que les resultaba difícil evaluar su propia aportación. Por eso pidieron prestada la cámara de vídeo.
Cuando los maestros ven lo que han filmado, se dan cuenta de que no tratan a chicos y chicas por igual. Dejan que las chicas practiquen sus habilidades motrices finas y entablan con ellas conversaciones en un tono tranquilo, reforzando así sus habilidades verbales. Sin embargo, tienden a permitir que los chicos interrumpan y aprendan a hacer valer su presencia. Los maestros tienden a comunicarse con los chicos más por medio de órdenes. Los chicos reciben mucha menos instrucción tanto en sus habilidades verbales como en las motrices finas, pero aprenden cómo conseguir lo que quieren –mientras las chicas aprenden a quedar relegadas a segundo plano–.
Creación de un santuario libre de presión
“Los centros preescolares trabajan con el plan de estudios de distintas formas”, dice Tomas Wetterberg. “En algunos centros dividen de vez en cuando el grupo de niños en un grupo de chicas y otro de chicos, y exhortan a estos últimos a hacer ‘cosas de chicas’, como coser o jugar con muñecas, y a las chicas, a jugar de manera más física. Otros centros han quitado todos los juguetes que identifiquen por el sexo, como los automóviles y las muñecas.”
Pero, ¿por qué? “La idea es que los roles condicionados por el sexo son un impedimento, y que esos pequeños seres humanos deben poder desarrollarse como individuos libres, crecer y utilizar todas sus habilidades, independientemente del sexo al que pertenezcan. La tarea de la educación preescolar es servir a los niños de refugio, donde puedan desarrollar su personalidad sin presiones de los medios de comunicación, de los padres, de los hermanos o de la publicidad.”
En muchos otros países, eso sería algo impensable: ¡¿que los hijos tengan un refugio libre de las presiones de sus propios padres!? “Es posible”, dice Tomas Wetterberg, “pero la idea fundamental de todo el sistema escolar sueco es que los niños se desarrollen como individuos libres. La tarea de la escuela consiste en educar seres humanos críticos y que pongan las cosas en tela de juicio. Ese cuestionamiento debe poder dirigirse también contra los propios padres y sus valoraciones.”
Comienzo temprano de la segregación de género
Pero no es fácil. Desde una fase temprana se cimenta la idea de lo que es correcto y razonable para chicos y para chicas, respectivamente. En numerosas encuestas se ha visto que a los chicos se les da mucho más espacio en las aulas, pueden hacer más preguntas, reciben más ayuda con los deberes, tienen derecho a interrumpir a las chicas y a los adultos.
Cuando los alumnos crecen en edad y pueden empezar a elegir líneas de formación, la elección se sigue haciendo según las pautas tradicionales. Las chicas se orientan a líneas asistenciales y los chicos, a líneas técnicas. Y esa segregación por sexos se refleja precisamente en la escuela sueca, que, en una medida cada vez mayor, es un centro de trabajo para mujeres, en especial la escuela para los párvulos. Es difícil reclutar hombres como pedagogos preescolares, y eso se debe, en parte, a que se considera que los sueldos son bajos.
Datos: Institutos de segunda enseñanza
(estudiantes en edades de 16+) ofrecen una gama de programas de estudios de orientación profesional y académica.
Líneas de bachillerato donde más de 2/3 del alumnado son mujeres:
- Cuidados
- Artesanía
- Puericultura y tiempo libre
- Artes y oficios
- Alimentación
Líneas de bachillerato donde más de 2/3 del alumnado son hombres:
- Electricidad
- Construcción
- Vehículos
- Energía
- Técnica
- Industria
Maestros de escuela primaria: 74% mujeres
Directores de escuela primaria: 64% mujeres
Profesores de bachillerato: 48% mujeres
Directores de institutos de segunda enseñanza: 39% mujeres