
Foto: Riksdagen
En sus cabezas habrá una imagen de lo que es normal completamente distinta de la mía, que nací en la década de 1950. Cuando yo era pequeña, casi todos los políticos eran hombres. Eso ha creado mi imagen de lo que es normal, una imagen contra la que tengo que luchar para contrarrestarla. ¡La irrupción de las mujeres en la política ha tenido una importancia enorme!”
Gertrud Åström está estudiando la política sueca sobre la igualdad, por encargo del Gobierno. “Además, todas esas mujeres políticas han llegado adonde están por sus propios méritos, y no como efecto de un contingente legal”, afirma. “Algunos otros países han introducido un contingente formal, lo más frecuente para conseguir por lo menos un 30 por ciento de mujeres, pero Suecia ha tenido más éxito sin recurrir a la legislación.”
Mujeres políticas como modelos de roles
La distribución paritaria por sexos en los órganos de decisión política es, por tanto, un efecto del libre albedrío. Algunos partidos tienen en sus estatutos el principio de presentar listas alternadas, una de cada dos personas será una mujer, y, en la práctica, ahora le resulta difícil a cualquier partido acudir a las elecciones con listas con un fuerte predominio masculino.
“Las mujeres políticas no han sido importantes solamente como ejemplos a seguir”, según Gertrud Åström. “También han cambiado la realidad. Las mujeres ya no se contentan sólo con ámbitos ‘blandos’ de la política, sino que irrumpen también en los campos tradicionalmente masculinos, como la política financiera, la política industrial y la política de defensa. Y cuando las mujeres han entrado en las comisiones y direcciones ‘masculinas’, han llevado consigo las cuestiones sobre la igualdad de oportunidades.”
Perspectiva de género en el conjunto de las políticas
Además de que la igualdad se ha convertido en un campo propio de la política, el Gobierno ha establecido que cada ámbito de la política debe tener sus objetivos parciales referentes a la igualdad de oportunidades. Eso es lo que, a nivel internacional, se denomina “mainstreaming”, es decir la integración de la perspectiva de género en el conjunto de las políticas.
Marianne Laxén es directora de la unidad para la igualdad de oportunidades en la Secretaría General del Gobierno, unidad adscrita al Ministerio de Industria, Empleo y Comunicaciones. Ella habla de un sistema en el que, dentro de cada Ministerio, hay un coordinador para la igualdad encargado de que esos aspectos no queden relegados al olvido. “Luego, hemos tenido capacitación para todos los ministros y todos los secretarios de Estado, y ahí seguimos en los Ministerios de forma que las personas con poder decisorio aprendan a hacer análisis de las consecuencias de sus decisiones para la igualdad.”
Gertrud Åström, que ha sido encargada de estudiar cómo funciona el sistema, no está convencida de que se haya dado con el mejor modelo. “Se dice que la igualdad de oportunidades es un campo más de la política, pero eso no es cierto. Para otros campos de la política hay una superestructura de ordenanzas, cartas de regulación, autoridades estatales, a veces direcciones generales. La igualdad de oportunidades es más como una idea. Tenemos que discutir si eso basta.”
Asambleas políticas abren el camino
Pero, aún así. Gertrud Åström describe el hecho de que uno de cada dos políticos sea una mujer, como una bola de billar que, en su avance, empuja a otras bolas a su paso. “Cuando se cambian estructuras de poder fundamentales, se envían señales al resto de la sociedad. Tomemos, por ejemplo, la industria y el comercio privados, donde la representación femenina sigue siendo débil. Allí, los políticos han amenazado con la aprobación de leyes sobre contingentes por sexos, si no mejora el equilibrio de género. Esa amenaza sólo puede funcionar, cuando la política es paritaria.”
Drude Dahlerup, profesora de Ciencias Políticas por la Universidad de Estocolmo, piensa en el número mínimo aceptable de mujeres en los órganos de decisión política. “En las décadas de 1940 y 1950 bastaba con una mujer –‘la mujer de obligación’– en el Gobierno”, dice. “En muchos países del mundo sigue siendo así. Pero, en Suecia, es impensable formar un Gobierno, o nombrar comités estatales, con menos de un 40 por ciento de mujeres. Ya no es democráticamente legítimo tener órganos de decisión política con una inmensa mayoría masculina. Ningún primer ministro sueco ni líder sindical puede decir que la igualdad de oportunidades no sea importante.”
El feminismo en Suecia
Y, entonces, ¿el feminismo? A diferencia de muchos otros países, en Suecia la palabra “feminista” no es un improperio. Al contrario, los partidos políticos compiten por ser los más feministas. Pero, ¿eso qué significa?
“No gran cosa”, dice Marianne Laxén. “En sueco, esa palabra está gastada, ha sido desvinculada de la lucha femenina radical y significa algo así como ‘positivo respecto a la igualdad’.”
El avance político de las mujeres suecas se debe a su grado de organización y a su inteligente estrategia, según cree la profesora Drude Dahlerup. Cierto es que el voto de la mujer llegó tarde a Suecia (en 1921), pero las mujeres siempre han sido hábiles para organizarse.
“La igualdad de oportunidades no va a ninguna parte sin un movimiento femenino fuerte”, dice Drude Dahlerup. “Las mujeres suecas no se han sentado sólo para quejarse. También han formado grupos y comités, han contado y han escrito, se han encargado de estar representadas en comisiones electorales y se han posicionado. De otras partes del mundo podemos ver que no basta con una alta frecuencia de las mujeres en el trabajo remunerado (el ejemplo de la ex Unión Soviética) o con declaraciones de voluntad política (el ejemplo de EE.UU.). En Suecia, el modelo lo han formado el Estado del bienestar, el movimiento femenino y una estrategia inteligente. Ha sido un modelo exitoso, pero muy lento.”
Iniciativa feminista (Fi)
Al crearse la asociación Iniciativa Feminista en abril del 2005, se despertó un gran interés en los medios de comunicación y en los círculos políticos. Si bien esa organización es feminista en su filosofía, no quiere llamarse a sí misma el partido de las mujeres. Su plataforma política se basa en la noción de que las vidas, las opciones y las oportunidades de las mujeres se ven limitadas por la estructura de poder patriarcal imperante. Fi planea tomar parte en las elecciones parlamentarias del otoño del 2006.
Datos: Distribución de representantes femeninas electas
- Riksdag: 45%
- Ayuntamientos: 41%
- Diputaciones provinciales: 41%
Datos: Distribución de mujeres en consejos de administración
- Empresas cotizadas en Bolsa: 15%
- Consejos de administración de empresas estatales: 42%
Datos: Distribución de directoras
- Directoras gerentes en empresas cotizadas en Bolsa: 4 de 300
- Sector privado: 19%
- Sector público: 56%