29 de ago. de 2008
El rey Carlos XVI Gustavo hizo entrega del Premio del Agua de Estocolmo el 21 de agosto, en una solemne ceremonia, como parte de la Semana Mundial del Agua que se celebró en la capital de Suecia. Habiendo purificado con éxito sus fuentes, Suecia está a la vanguardia en la tarea de abordar la creciente crisis mundial del agua.
Los visitantes de Estocolmo con frecuencia se sorprenden de ver gente pescando y nadando en pleno centro de la ciudad. Pero no siempre ha sido así. El que puedan refrescarse con una buena zambullida en el calor veraniego, o pescar salmones y cangrejos, lo deben principalmente a la administración local de los recursos hídricos.

S.A.R. la princesa heredera Victoria es la patrocinadora del Premio Junior del Agua de Estocolmo, y hace entrega del mismo todos los años.
Foto: Xray/www.imagebank.sweden.se
No hay desarrollo sin agua
Cerca de los muelles, en la parte céntrica de la capital, se encuentra el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (Stockholm International Water Institute, SIWI en siglas inglesas). El SIWI es responsable de la organización de la Semana Mundial del Agua y del Premio del Agua de Estocolmo, que se otorgó por primera vez en 1991. El SIWI se propone encontrar soluciones a la crisis mundial que afecta a más de 1.000 millones de personas que aún no tienen acceso al agua salubre. Las enfermedades transmitidas por el agua son la mayor causa de muerte de niños menores de 5 años.
Håkan Tropp, director de proyectos del Órgano de gestión del agua (Water Governance Facility, WGF en siglas inglesas), creado por iniciativa conjunta del SIWI, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Asdi), dice: “Vivimos en un país donde el agua es extremadamente abundante, y damos por descontado que siempre tendremos agua aquí.” El WGF está ayudando a pequeños agricultores de Kazajstán en lo relativo al agua, y hay otros proyectos semejantes en Yemen, Kenia, Jordania y Mongolia.
“Si una sociedad no puede suministrar a sus ciudadanos agua salubre y saneamiento, tiene muy pocas probabilidades de desarrollarse —dice Tropp—. Suecia sí advirtió muy temprano el nexo entre la buena administración de los recursos hídricos, el acceso al agua y el desarrollo.”
Tropp señala que hay muy pocos países que puedan compararse con Suecia en cuanto a interés y empeño en resolver los problemas del agua. “Desde hace mucho tiempo, Suecia ha promovido, de diferentes formas, el avance en la gestión de los recursos hídricos y mejorado el acceso al agua y al saneamiento en países en desarrollo. Puedo decir que es una tradición nuestra.”
¿El próximo Mar Muerto?
Al mismo tiempo que los conocimientos y pericia de Suecia se aprovechan en el extranjero, aún le queda por resolver un problema en aguas propias, las del Mar Báltico. La contaminación y la eutroficación (descarga excesiva en el agua de nutrientes provenientes de fertilizantes y aguas residuales) hacen que sea crítica la situación para el Báltico. De las 269 “zonas muertas” que existen en todo el mundo, 10 se encuentran en el Báltico. En esas aguas sólo pueden sobrevivir pocos organismos, y el florecimiento de algas verdiazules es un permanente dolor de cabeza para las personas que quieren bañarse en el Báltico en verano.

Es posible nadar y pescar en Estocolmo, al menos en verano.
Foto: Peter Melander/Maskot
Markus Meier, director de investigación oceanográfica del Instituto de Meteorología e Hidrografía de Suecia, comenta al respecto: “Es un mar difícil porque tiene muy escaso intercambio de aguas con los océanos. En consecuencia, todo lo que se descarga en el Báltico permanece ahí durante mucho tiempo, unos 30 años. Eso hace que el sistema sea sensible a la contaminación y eutroficación.”
Mejorando su tratamiento de las aguas residuales y sus métodos agrícolas, y estableciendo pantanos protegidos, Suecia ha logrado detener el incremento de las descargas de nutrientes en el Báltico.
Florecimiento de buenas ideas
Suecia es uno de los principales promotores del ambicioso Plan de Acción del Mar Báltico. El gobierno ha destinado 500 millones de coronas suecas (53,5 millones de euros) al mejoramiento del medio marino. A esa cantidad se ha sumado otra, donada de su propio peculio por el financiero sueco Björn Carlson.
En las universidades suecas, los investigadores están estudiando diversas tecnologías que podrían contibuir a devolverle su salud al Báltico. Entre ellas se cuenta un plan trazado por el profesor Anders Stigebrandt, de la Universidad de Gotemburgo, consistente en bombear agua oxigenada donde haya deficiencia de ella, utilizando molinos de viento como gigantescas batidoras. Meier describe así el procedimiento: “Oxigenando esos estratos se evitaría la generación de fósforo, y el exceso de fósforo es el detonante de la proliferación de algas verdiazules. No sabemos si ese plan es realista, si surtirá efecto.”

Hace treinta años, el lago Mälaren estaba gravemente contaminado. Hoy su agua es casi potable. Foto: Pontus Lundahl/Scanpix
Un claro progreso
En una actividad ha tenido éxito Suecia: en la limpieza del lago Mälaren, al oeste de Estocolmo. De 1920 a 1970 se prohibió el baño en el lago. Lars-Gunnar Reinius, experto en tratamiento de aguas residuales, de la empresa municipal de agua de Estocolmo, dice: “Antes teníamos un sistema de alcantarillado, pero no instalaciones de tratamiento del agua, y las residuales se vertían directamente en el lago. Además de tener un olor desagradable, el agua estaba llena de partículas y bacterias.”
Desde mediados de los 60, gracias a las inversiones en el tratamiento biológico y químico de las aguas residuales en las instalaciones de la ciudad se han logrado enormes mejoras en la calidad del agua del Mälaren, que es la fuente de abastecimiento de agua potable de 1.250.000 estocolmeses.
Mientras que, durante décadas, la calidad del agua fue tan mala que habían desaparecido casi enteramente los peces de la parte del lago que baña la ciudad, hoy es un apreciado lugar de pesca con anzuelo, y el salmón más grande que se ha pescado en Estocolmo registra la marca de 21,8 kg.
“Actualmente no se vierten en el Mälaren efluyentes de nuestras instalaciones de tratamiento —dice Reinius—. Considerando que es un centro urbano, tiene un agua muy limpia. Yo no recomendaría que se bebiera, pero a veces su calidad se acerca a la del agua potable.”
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David Wiles
David Wiles es jefe de redacción de la revista Sweden Today. Ahora que se ha mudado a un piso con vista al Mar Báltico, espera que el proyecto de las batidoras gigantes dé resultado.
El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Álvaro Eljach
Clasificación: A262SP