La ciudad de Växjö, en el sur de Suecia, ha reducido sus emisiones de dióxido de carbono por habitante en casi una cuarta parte y aspira a reducirlas aún más. Ahora, esa ciudad ha ganado el Premio Europeo a la Energía Sostenible por sus esfuerzos medioambientales.
Es fascinante ver cómo la conciencia medioambiental del científico sueco Carl von Linné es mantenida en vida por nuevas generaciones. Fotos: Mats Samuelson y Andreas Säker
Hace 300 años, el científico sueco Carl Linnaeus nació en un pueblo cercano a Växjö. Con su enorme influencia como botánico, fue también después uno de los primeros en predicar la sostenibilidad. Hoy día, el cambio climático y las soluciones sostenibles ocupan los primeros puestos de la agenda global y, en ese campo, Växjö es un ejemplo a seguir para el mundo entero.
La ciudad, levantada entre bosques y lagos en el sur de Suecia, se ha propuesto la misión de quedar completamente libre de combustibles fósiles. Y va por muy buen camino. Henrik Johansson, director de medio ambiente del departamento de planificación de Växjö, dice: “Más del 50 por ciento de la energía total de la ciudad procede de fuentes renovables.”
En la estación depuradora de aguas residuales municipal se produce biogás, la calefacción de la universidad utiliza como combustible bolas de residuos vegetales y la piscina municipal tiene paneles solares en su tejado. La red de pistas para bicicletas ha sido ampliada a costa de las carreteras, y los residentes y las empresas pueden obtener subvenciones para comprar vehículos medioambientales, que luego pueden aparcar gratuitamente.
Interés global
A raíz de ello, ahora hay gran número de empresas y políticos del mundo entero que acuden allí para conocer en detalle la experiencia de Växjö.
“La mayoría de los visitantes son de Japón y de China”, dice Johansson. “Y vienen para ver cómo trabajamos con la bioenergía a nivel local, cómo actuamos respecto al cambio climático a nivel local y cómo cooperamos con las empresas y con la universidad.”
A esta ciudad viene alrededor de una delegación por semana, por lo que el Ayuntamiento ha tenido que dedicar personal específicamente a atender esas visitas.
Los esfuerzos medioambientales de Växjö se iniciaron a comienzos de la década de 1970, época en que los lagos cercanos a la ciudad estaban ya fuertemente polucionados por la industria y la agricultura locales. Se inició una labor de limpieza y, cuando los políticos locales comprendieron lo que se podía conseguir, Växjö emprendió una senda que ha conducido a que ahora sea una de las ciudades más respetuosas del medio ambiente en toda Europa.
Un futuro libre de combustibles fósiles
En 1996, la ciudad se planteó el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 50 por ciento por habitante hasta el 2010.
“El año pasado adoptamos un nuevo programa medioambiental, en el que indicamos que, puesto que el 2010 se va acercando ya, las emisiones de dióxido de carbono por habitante deben reducirse en un 70 por ciento hasta el 2025”, añade Johansson. “Para el 2005 habíamos logrado una reducción del 24 por ciento. Para lograr el objetivo del 50 por ciento, aún nos queda mucho que hacer, pero pensamos que, para el 2010, podremos lograr por lo menos un 40–45 por ciento.”
La mayor reducción en las emisiones de dióxido de carbono se ha conseguido sustituyendo el aceite del sistema municipal de calefacción urbana a distancia por biomasa, es decir residuos de madera de la industria forestal local. Más del 90 por ciento de la calefacción usada en Växjö procede del sistema de calefacción a distancia, cuya red ha sido ampliada a los pueblos de la periferia.
Más verdes mediante la tecnología
También se han hecho esfuerzos para hacer que los transportes de la ciudad sean más respetuosos del medio ambiente. Una empresa local de taxis recibió subvenciones estatales para instalar tecnologías, que han conducido a una caída del 20 por ciento en la cantidad de combustible utilizada.
La empresa Växjö Taxi puede seguir ahora la pista de sus vehículos por satélite, lo que le permite enviar al que más cerca se encuentre para recoger a un pasajero. La directora de la empresa, Karin Bachstätter, afirma: “Ahora es muy raro que nuestros taxis tengan que ir vacíos a mucha distancia para recoger a un cliente.”
Además, los conductores han seguido un curso de “ecoconducción” para aprender a manejar el vehículo de la forma más eficaz en cuanto al combustible, y la empresa cuenta con taxis híbridos, accionados por etanol y por biogás, en su parque de vehículos.
“Para que podamos conservar el medio ambiente, todas las empresas tienen que hacer algo”, dice Bachstätter. “Ahora queremos tener más ‘vehículos verdes’. Esa es nuestra prioridad.”

¿El sueño sueco de una noche de verano? Uno de los objetivos de los esfuerzos medioambientales de Växjö es conseguir unos lagos limpios. Foto: Emma Nilsson
Una actitud natural
En el Ayuntamiento, Johansson dice que haber recibido el Premio Europeo a la Energía Sostenible, de la Comisión Europea, a principios del 2007, es el reconocimiento de que la ciudad de Växjö está haciendo lo correcto.
“Eso significa que alguien piensa que nuestra labor es importante, y eso puede ser copiado en otros muchos lugares. Y es algo que deseamos. Comprendemos que, aunque quedemos libres de combustibles fósiles aquí, eso no resolverá los problemas globales. Pero podemos ser un modelo a imitar por otras ciudades.”
Aunque Växjö es presentada como un ejemplo brillante de lo que puede hacer el mundo frente al cambio climático, Johansson dice que la actitud de sus ciudadanos no difiere de la del sueco medio.
“Los suecos estamos acostumbrados a crecer con fácil y asiduo acceso a la naturaleza y a tener un contacto muy estrecho con nuestro entorno”, dice. “Creo que es bastante natural que los suecos quieran proteger el medio ambiente.”
Objetivos medioambientales de Växjö hasta el 2015
- Dedicar un 30 por ciento de las tierras agrícolas a cultivos orgánicos
- Reducir el consumo de papel un 20 por ciento
- Reducir el consumo de electricidad un 20 por ciento por persona
- Aumentar el tráfico urbano en bicicleta un 20 por ciento
- Aumentar el uso de los transportes públicos un 20 por ciento
Ocho pasos para hacer su propia vida más sostenible
- Cambiar a bombillas de bajo consumo de energía
- Desconectar los electrodomésticos – no dejarlos en “standby”
- Elegir una fuente de calefacción renovable para su hogar
- Aislar su hogar y su depósito de agua caliente
- Bajar el nivel de su termostato
- Reducir sus viajes diarios y trabajar desde el hogar
- Comprar un vehículo más económico en cuanto al combustible
- O, todavía mejor, comprar una bicicleta
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David Wiles es director de Sweden Today. Él sí que se ha cambiado a bombillas energéticas, desconecta todas las noches la tele y el ordenador, pero aún no puede hacer bien el cambio del automóvil a la bicicleta.
El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Felipe Mena González
Clasificación: A195SP
© Foto 1: Mats Samuelson
© Foto 2: Andreas Säker
© Foto 3: Mark Earthy / Scanpix
© Foto 4: Emma Nilsson
Enlaces relacionados
- www.vaxjo.se – Ayuntamiento de Växjö (únicamente en inglés)
- www.sweden.gov.se – Ministerio de Medio Ambiente de Suecia (únicamente en inglés)
- www.formas.se – Formas, Consejo de Investigación Sueco para Medio Ambiente, Ciencias Agrícolas y Planificación Física (únicamente en inglés)
- www.sustenergy.org – Energía Sostenible Para Europa, una iniciativa de la Comisión Europea
- www.rec.org – Ciudades Sostenibles, centro medioambiental regional para Europa central y oriental (únicamente en inglés)
- www.expeditionlinne.se – Expedición Linnaeus, un proyecto cinematográfico (únicamente en inglés)
- www.snf.se – Guía del consumidor para comprar productos ecológicos (únicamente en inglés)
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