1 de may. de 2009
Las calles y carreteras de Suecia se cuentan entre las más seguras del mundo, gracias a la pasión por la seguridad y al hambre de innovación que sienten los suecos. Esta evolución se remonta a 1959, cuando Volvo se convirtió en el primer fabricante de automóviles en establecer como norma los cinturones de seguridad de tres puntos.

El cinturón de seguridad de tres puntos está reconocido como una de las más importantes innovaciones que se han aportado a la seguridad de los vehículos. Foto: Volvo
En los años transcurridos desde que el inventor sueco Nils Bohlin presentó su cinturón de seguridad de tres puntos y Volvo lo puso a disposición de otros productores de vehículos, el artefacto ha salvado una vida cada seis minutos en todo el mundo. Más del 90% de los suecos usan cinturones de seguridad, también en el asiento trasero.
Además de las innovaciones en vehículos, hay otras acciones y medidas de política que han contribuido a la seguridad de las vías pública suecas. El límite de concentración alcohólica en la sangre permitido en Suecia durante la conducción de vehículos, es del 0,02%, equivalente a menos de una lata de cerveza y una cuarta parte, aproximadamente, del que rige en EE.UU., y uno de los más rigurosos del mundo. Una investigación reciente del Instituto Karolinska de Estocolmo indica que incluso una sola copa de alcohol aumenta el riesgo de lesión en un accidente de automóvil.
Actualmente, la investigación sueca sobre seguridad vial con frecuencia fructifica en soluciones de alta tecnología.
Detector de ingestión de alcohol
Casi un tercio de las 1.400.000 muertes en accidentes de circulación que ocurren en todo el mundo, tienen relación con el consumo de alcohol. Bajo la dirección de la empresa sueca Autoliv, una de las más importantes del mundo en seguridad de vehículos motorizados, se inició un proyecto de desarrollo de una nueva generación de alcolocks, que le impide a quien haya estado bebiendo poner en marcha el motor del vehículo y conducir bajo la influencia del alcohol. Los alcolocks ya se han incorporado, en Suecia y EE.UU., a vehículos de propiedad de personas condenadas por conducir con una concentración excesiva de alcohol en la sangre. Pero esa tecnología es costosa y se necesita cambiar cada vez la boquilla.

En Suecia y en EE.UU. ya se han instalado alcoholocks en ciertos vehículos. Foto: Karin Paulsson
El proyecto, llamado KAIA (siglas suecas de “sensor de alcohol compatible con el conductor y el vehículo”), se propone resolver esos problemas. Forma parte del programa Sistemas Inteligentes de Seguridad de Vehículos, financiado por la Administración Sueca de Carreteras.
El primer alcolock, que estará disponible en 2012, será de mano. La segunda generación se integrará en el volante y su única parte visible será un pequeño agujero. El propósito es hacerlo de precio suficientemente bajo para que se generalice su uso. El director del proyecto de Autoliv, Håkan Pettersson, espera que un día un rápido soplo hacia el volante sea tan natural como dar vuelta a la llave para encender el motor.
Ojo que lo ve todo
Para aumentar también la seguridad de los peatones, algunos investigadores suecos están aplicando tecnología militar en el desarrollo de sistemas que detecten el calor de cuerpos. Henrik Kaar, de Autoliv, explica: “Los peatones tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir choques de vehículos de noche que de día, y eso es lo que se quiere evitar con nuestro sistema de visión nocturna.”
Un sensor infrarrojo montado en el frente del vehículo registra el trecho inmediato que va a recorrer, mientras que un ordenador pequeño analiza la imagen. “Basándose en la señal, el ordenador puede reconocer gente que camine delante del vehículo. En tal caso, advierte al conductor”, dice Karr.
Aunque la pantalla incorporada al vehículo también puede detectar el calor de animales grandes, como alces o jabalíes, todavía no puede dar una señal de alarma. “Tenemos que entrenar el sistema para que los reconozca —explica Karr—. Sabe reconocer a la gente, pero los animales no se mueven del mismo modo que los humanos, y es difícil conseguir datos para entrenar el sistema. Tenemos que abordar ese problema de otra forma, y es lo que estamos haciendo ahora.”

Pronto los alces y jabalíes gozarán también de mayor seguridad en las carreteras. Foto: Bernhard Sturm/Autoliv
Coches que hablan
En Gotemburgo se están preparando las pruebas de una nueva tecnología, que permitirá a los conductores evitar accidentes haciendo que los coches “hablen” unos con otros. Los vehículos se pueden advertir mutuamente de riesgos como choques en cadena cuando hay niebla o la carretera está en malas condiciones. Y en caso de que se inflen las bolsas de aire de unos vehículos, mandarán una señal a otros.
Peter Follin, administrador de pruebas en Test Site Sweden, da un ejemplo que ilustra cómo funcionaría ese mecanismo: “Si uno está conduciendo en una carretera cuando hay niebla y ocurre un accidente delante de uno, normalmente no tiene tiempo para actuar y se produce un choque grave que afecta a muchos vehículos. Pero con la comunicación por radio entre vehículos uno puede recibir la advertencia oportuna de que algo ha ocurrido. El sistema sabe que ha habido un accidente, sabe la posición exacta del mismo y también en qué dirección estaba andando el coche.”
Esa comunicación se puede efectuar por una red de teléfonos móviles, y el sistema mismo podría consistir en algo tan sencillo como un chip en el GPS. “Esa tecnología hará que sea mucho más seguro el vehículo para el conductor, sin necesidad de gastar mucho dinero en ella”, dice Follin.
Ideas brillantes
Durante bastantes años, a los suecos y las empresas de su país se ha debido una larga lista de innovaciones de seguridad, incluidos el parabrisas laminado, bolsas de aire laterales y sillitas de bebé para el coche orientadas hacia atrás. También la conducción con los faros encendidos a toda hora, para aumentar la visibilidad del vehículo para otros conductores, ha sido obligatoria en Suecia desde 1977.
Con esa trayectoria de iniciativas y tecnologías, Suecia se ha fijado el ambicioso objetivo de eliminar enteramente los accidentes mortales de circulación en el año 2020: la denominada “Visión Cero”, que ha merecido mucha atención en el extranjero. Aunque se ha discutido si la sociedad sueca tal vez ha desarrollado una excesiva preocupación por la seguridad y un excesivo rechazo de los riesgos, no es posible argumentar contra el firme empeño orientado a lograr mayor seguridad.
David Wiles
David Wiles es el jefe de redacción de la revista Sweden Today. Le complace conducir un coche hecho en Suecia, lleno de sistemas de seguridad ideados en el país. Su esposa apreciaría un dispositivo que ayudara a David a mantener distancia del vehículo que va delante del suyo.
El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Álvaro Eljach
Clasificación: A293SP