24 de oct. de 2008
Abre la puerta principal de tu casa a los amigos y al futuro del planeta. En Suecia, la fiesta sobre el clima es la nueva Tupperware party, donde lo único que se ofrece es un cambio de estilo de vida.

El movimiento Acción Clima ha crecido de forma explosiva desde sus comienzos, en mayo del 2008, lo que muestra que la gente siente verdadera pasión por la cuestión del cambio climático. Foto: www.klimataktion.se
Es sábado por la tarde en uno de los suburbios de Estocolmo, y Eva Brandtell ha invitado a seis amigos a una fiesta en su casa. Desde el año pasado, Eva se ha vuelto cada vez más consciente de la amenaza medioambiental al ver la aparición de los debates sobre el cambio climático en las primeras planas de los periódicos y en la televisión.
Ansiosa por averiguar más detalles, está lanzando una fiesta sobre el clima, con café, pastel y, al lado, cierta porción de conservación del planeta. Tomas Walch —consultor de TI, defensor y cerebro de la idea— hace su propia presentación: “Hola, me llamo Tomas,” dice. “Soy un adicto al combustible fósil.”
Correr la voz
Las causas y los efectos del calentamiento global están en el orden del día con el mensaje subyacente de que ha llegado el momento de actuar.
“La fiesta sobre el clima es una forma muy eficaz de hacer llegar el mensaje”, dice Walch. “Es personal, va a través de alguien en quien confías: un amigo o amiga que te ha invitado a su casa.
“La gente tiene una actitud abierta y está dispuesta a escuchar. No se trata solamente de exhortarla a adoptar un estilo de vida nuevo, sino también de influir en ella para que corra la voz.”
A tan sólo 10 minutos del comienzo de su presentación, los invitados empiezan ya a responder al mensaje: “Entonces, ¿qué puedo hacer para ayudar?”, pregunta un asistente a la fiesta sobre el clima.
Poder para el pueblo
La agenda de Walch se va llenando de peticiones de fiestas sobre el clima, en especial desde que hizo causa común con el movimiento sueco de reciente creación Acción Clima (Klimataktion).
Lina Hjort, madre estocolmense de dos hijos y miembro de la dirección de Acción Clima, promueve la idea de esa fiesta. “Acción Clima tiene por finalidad activar a la gente, y esas fiestas son un buen ejemplo de la forma de actuar que tiene la organización”, dice.
“El hecho de tener hijos es, quizá, una de las razones por las que me he involucrado. Se trata de saber qué tipo de planeta vamos a dejar a la próxima generación.”

Visitantes de una fiesta sobre el clima escuchan activamente la charla de Tomas Walch sobre un estilo de vida más ecológico. Foto: Lars Epstein / Scanpix
Creada en mayo del 2008 por un grupo de personas de ideas afines, Acción Clima es una organización no religiosa, no partidista, creada por la gente para la gente.
“Es importante que todo el mundo sienta que tiene un sitio en este movimiento, independientemente de sus antecedentes, su profesión o su edad”, dice Hjort. “No importa cuántos libros haya leído ni lo culto o culta que sea. Lo que importa es su pasión y su deseo de hacer algo sobre el cambio climático.”
Las bases de la organización han crecido rápidamente hasta convertirla en una red nacional, con 16 ramas locales dispersas por todo el país. A nivel local, Acción Clima trabaja actualmente para influir en un cambio de la política en el campo de los transportes y las infraestructuras. Así, ha creado grupos operativos en áreas como las de la energía, el urbanismo, el tráfico y la información compartida. Colectivamente, la finalidad es presionar a los responsables de la política a nivel nacional con el fin de conseguir mayores reducciones de las emisiones de carbono y la introducción de un presupuesto climático.
“Estamos empezando, pero es probable que nuestro primer logro sea haber crecido con tanta rapidez y el hecho de tener realmente una gran diversidad de miembros”, añade Hjort. “Eso demuestra que había necesidad de este tipo de movimiento.”
Bases más ecológicas
Acción Clima logró enseguida reconocimiento mediante una petición hecha en un periódico nacional, en el que 56 científicos, periodistas y comentaristas se comprometieron a apoyar su causa.
Katarina Eckerberg, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Umeå y subdirectora del Instituto Medioambiental de Estocolmo, se alistó. “Simpatizo con lo que hace el movimiento y, como ciudadana, también deseo hacer oír mi voz”, afirma.

Muchos padres desean poder ofrecer a sus hijos un futuro más respetuoso del clima. Foto: Andreas Säker
“Si se desea realmente un cambio, el nivel local es el adecuado para empezar. Es preciso que los políticos escuchen y actúen, y creo que este tipo de organizaciones de base pueden representar de verdad una diferencia.
Los periódicos están llenos de información sobre las consecuencias, pero no sobre las soluciones. Esta es una forma de que la gente encuentre soluciones y actúe sobre ellas.”
Derroche de energía
Sin embargo, determinadas partes de la comunidad científica tienen una opinión distinta sobre la cuestión. Según Lars Franzén, profesor de Geografía Física de la Universidad de Gotemburgo, los medios de comunicación están haciendo a la sociedad un flaco servicio.
“Esos medios están sencillamente aumentando la histeria, achacando todo al cambio climático”, dice. “Y aquí, en Suecia, la gente está concienciada sobre problemas medioambientales y siente la necesidad de actuar.”
Franzén cree que el despliegue publicitario forma parte de una agenda política global engañosa, y la falta de energía es la cuestión candente. “Los combustibles fósiles como fuente de energía no son infinitos”, dice Franzén. “Los políticos necesitan que dejemos de consumirlos y, para ello, el disparador que utilizan, es el cambio climático.”
Independientemente de lo controvertida que sea la cuestión, en Suecia, el cambio climático sigue siendo debatido ampliamente, de él se sigue informando y sobre él se sigue actuando. El cambio climático se ha convertido incluso en el motivo de una celebración muy poco convencional: la fiesta sobre el clima.
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Christine Demsteader
Christine Demsteader es una escritora británica independiente, que ha residido en Estocolmo desde el 2002. En estos años, se ha familiarizado bien con las fiestas tradicionales suecas, por ejemplo la celebración de San Juan o solsticio de verano y la menos conocida fiesta de los cangrejos de río. Sin embargo, esta fue su primera fiesta sobre el clima.
La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Felipe Mena González
Clasificación: A269SP