27 de abr. de 2007
Para empezar una nueva vida se necesita valor, y también se requiere visión para transformar una cantera abandonada de un rincón apartado de Suecia en un floreciente hotel y restaurante. Justamente eso han logrado Johan y Anna-Karin Hellström.

El hotel Fabriken Furillen es fruto de la transformación total de una vieja cantera. Foto: Johan Hellström
Si al ver por primera vez el hotel Fabriken Furillen de Gotland usted no da media vuelta y regresa a la Suecia continental, será recompensado. Como un fantasmagórico monumento de la era industrial que se levanta a lo lejos, esa abandonada cantera de piedra caliza convertida en hotel es una mezcla de naturaleza y obra humana que deja atónito al espectador.
Hora de cambiar de vida
En un comienzo, fue la belleza natural de Gotland, una isla de 3.000 kilómetros cuadrados al sureste de la Suecia continental, la que atrajo al fotógrafo comercial Johan Hellström. Lo fascinaron más que todo los matices de luz que alternan continuamente, el espectacular cielo, las playas de arena y los inmensos campos de flores silvestres.
En 1999, después de haber pasado muchos veranos en su segunda residencia, en Gotland, Hellström, su esposa y sus dos hijas vendieron sus pertenencias y dejaron la costa occidental de Suecia por la isla de Gotland y por la cantera que adquirieron recientemente en Furillen, una islita de 4 kilómetros cuadrados sita al norte de Gotland.

Johan Hellström y su familia abandonaron la urbe continental donde residían y empezaron una nueva vida en Gotland. Foto: Cari Simmons
“Yo solía viajar, por mi trabajo, 260 días al año, no tenía tiempo para la familia. Decidimos mudarnos para que pudiera viajar menos, trasladando el trabajo a Gotland”, dice Hellström. El haber llegado a la edad de 40 años fue otro factor que influyó en la decisión. “Creo que es conveniente empezar algo nuevo en la vida y, así como hace uno con el ordenador, limpiar su ‘disco duro’.”
¡Manos a la obra!
La remodelación empezó en el comedor de los trabajadores, que estaba viniéndose abajo. Una vez que habían terminado de arreglar y dotar cinco habitaciones, los Hellström comenzaron a ofrecer hospedaje y comida a fotógrafos que estaban trabajando en proyectos, acompañados de sus equipos, durante los meses de invierno. La pareja tuvo tanto éxito que decidió ampliar los alojamientos.
El fruto de esas labores es un hotel-restaurante de 18 habitaciones, decorado con matices industriales grises, con un diseño depurado de estilo escandinavo. La austeridad y el lujo se reparten por igual, con chisporroteo de las chimeneas y pan recién horneado para refocilar a los huéspedes.
Hellström ha creado un interior austero y espacioso que invita a la interacción. Foto: Johan Hellström
Hellström es el principal responsable del diseño, o –como se describe burlonamente a sí mismo– el “policía de estilos”. Creó un interior sencillo porque no quería que distrajera la atención de la belleza natural de Gotland, que es tan deslumbrante en invierno como en verano. “Por vigoroso que sea el diseño, la naturaleza siempre es más vigorosa”, comenta.
Hellström no había tenido ninguna experiencia en el ramo de hostelería; pero cuando viajaba pudo acumular innumerables impresiones y formarse una idea clara de lo que, en tanto que huésped, le gustaba o le desagradaba. “Me di cuenta de que muchos hoteles tienen tantas distracciones que lo huéspedes desaparecen –dice al respecto–. Por eso he querido crear espacios que, al contrario, estimulen la interacción.”
Encuentro entre el pasado y el presente
Los Hellström adquirieron la propiedad de la fábrica de cemento Cementa AB. Anteriormente, el ejército sueco había utilizado la isla de Furillen para las patrullas en el Mar Báltico, y fue apenas a comienzos de los años 90 cuando a los turistas extranjeros se les permitió visitar ese apartado territorio de Gotland.
De la cantera se extrajo piedra caliza por última vez a comienzos de los años 70. Un visitante del hotel Fabriken Furillen que había trabajado en ella sintió pena de verla inactiva. “Le gustaron el hotel y el restaurante, pero le pareció que el área de excavación era fea y debía demolerse –cuenta Hellström-. Pero esa área es un monumento a su época que, además, nos recuerda que uno nunca debe causar tanta destrucción como lo hicimos hace 50 años. Lo que quiero es hacer de lo negativo algo positivo.”
Lo cierto es que el carácter peculiar del Furillen es del agrado de la mayoría, y su fama se ha propagado en toda Suecia y hasta mucho más allá de sus fronteras. El hotel atrae a muchos visitantes extranjeros, especialmente italianos y franceses, además de los estocolmeses de gusto moderno que llegan en peregrinaje durante el verano.

Las pequeñas “cabañas de ermitaños” invitan a la paz y tranquilidad. Foto: Johan Hellström
Un ambiente diferente
Aunque Hellström viaja mucho menos desde que se trasladó a Gotland, reconoce que tanto él como Anna-Karin ahora trabajan más duro que nunca. Al mismo tiempo agrega que el cambio de forma de vida ha sido benéfico para toda la familia. “No hay dos días que sean iguales –dice–. Un día puede estar el hotel completamente desierto y al día siguiente, lleno de actividad.”
También aprecia el ambiente informal, más espontáneo, de Gotland, y dice que la familia ha ampliado su círculo de amistades, conociendo personas con diferentes aptitudes y antecedentes profesionales y enterándose de cosas nuevas. “Aquí la gente tiene más tiempo que en la ciudad para conversar y ayudarse mutuamente. No me puedo imaginar vivir en otro lugar. ¡Esto sí es vida!”
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No sin cierta inquietud se aventuró la escritora Cari Simmons a Furillen en pleno invierno. Pero brilló el sol, y Gotland y su gente la conquistaron. Hoy está impaciente por regresar a la isla.
La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Alvaro Eljach
Clasificación: A188SP
© Fotos 1, 3 y 5: Johan Hellström
© Foto 2: Cari Simmons
Datos
Fabriken Furillen
- Hotel, restaurante, panadería, salas de conferencia y “cabañas de ermitaños” ( “eremitkojor” ).
- Abierto todo el año, excepto en enero.
- furillen.nu
Gotland
- Gotland es la mayor isla de Suecia.
- La ciudad medieval de Visby ha sido declarada por la ONU Patrimonio Cultural de la Humanidad.
- Cómo viajar a Visby: Diariamente llegan de Estocolmo transbordadores de alta velocidad. El viaje dura unas tres horas. Hay vuelos directos de Oslo, Helsinki y Hamburgo, lo mismo que de Estocolmo, Gotemburgo y otras ciudades suecas.
- www.gotland.info
- www.destinationgotland.se
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