2 de jun. de 2006
Ahora que llega la primavera y con ella el comienzo de la temporada turística, Suecia está haciendo todo lo posible por acoger bien a todos los huéspedes. Por el año 2010, Estocolmo se propone ser la capital más accesible del mundo.

¿Está proyectando un viaje de fin de semana a Estocolmo? La ciudad se esfuerza por recibir bien a todos los visitantes. Foto: Nicho Södling / www.imagebank.sweden.se
Hace seis años, el Parlamento decidió hacer de Suecia un país accesible a todos. La legislación de construcción se hizo más estricta, y se impusieron requisitos más severos, tanto a los órganos oficiales como a las entidades privadas, con el fin de crear ambientes accesibles. En resumen, con las normas se pretende “simplemente eliminar las barreras en las áreas oficiales y en los espacios públicos”. Se espera que este objetivo se haya realizado a más tardar el año 2010.
Una capital sin barreras
La ciudad de Estocolmo ha iniciado un proyecto de accesibilidad, que está procurando activamente hacer las vías públicas accesibles y fácilmente transitables para las personas con motricidad disminuida.
El acceso a los lugares públicos, como por ejemplo los teatros, es parte del proyecto, lo mismo que la colaboración con la empresa de transportes urbanos de Estocolmo, SL, a la que se ha encargado hacer más accesible el transporte colectivo. Para ese fin, entre otras medidas, SL instalará en todas las estaciones de metro, ascensores y altavoces que anuncien la información indicada en los tableros de transportes colectivos.
Como parte del proyecto, se ha establecido además un galardón honorífico, el Premio San Julián (S:t Julianpriset), que fue entregado por primera vez este año. El premio se concede a empresarios de Estocolmo que han diseñado sus instalaciones para que sean accesibles a toda persona, teniendo en cuenta el entorno físico y la actitud de las empresas para con los visitantes de sus establecimientos.
La importancia de ser bien tratado
El Premio San Julián está dividido en cuatro categorías: tiendas y bancos; restaurantes, bares y cafés; cines, teatros y locales culturales, y hoteles y salas de conferencias. El jurado se compone de representantes del Ayuntamiento de Estocolmo, de organizaciones de discapacitados y de la Asociación de Arquitectos de Suecia.
El jurado examina los lugares, aplicando como criterio las necesidades de individuos con distintos impedimentos. Así por ejemplo, consideran si es buena la accesibilidad para las sillas de ruedas, si los menús son fácilmente legibles y si son razonables los niveles de ruido. Otro criterio importante es cómo trata el personal a los huéspedes.

En el nuevo centro comercial “Bruno” de Estocolmo, la accesibilidad se ha integrado en la arquitectura. Foto: Brunogallerian.
Este año ganó el Premio San Julián en la categoría de restaurantes, bares y cafés el Bruno Café & Lounge, sito en la calle Götgatan del distrito estocolmés de Södermalm. En opinión del jurado, el café es un “excelente ejemplo de remodelación de un edificio viejo, en la que la accesibilidad para personas con impedimentos de motricidad está bien incorporada a la arquitectura de una manera sencilla y de buen gusto”.
Un embajador que vela por las necesidades de los huéspedes del hotel
El Scandic Sergel Plaza, que forma parte de la mayor cadena de hoteles de Suecia, ganó el premio en la categoría de hoteles y salas de conferencias. El consorcio Scandic se esfuerza por mejorar la accesibilidad en sus hoteles y ha adoptado un programa de 93 puntos, elaborado en colaboración con organizaciones de discapacitados y huéspedes de hoteles. El programa incluye un continuo proceso de mejoramiento, con listas de verificación y formación de personal.

A la moderna tienda de ropa JUS, de Estocolmo, se le adjudicó el Premio San Julián por su claro diseño interior, de diferenciados contrastes. Foto: Louise Billgert / www.imagebank.sweden.se
Martina Tengvall, encargada de prensa en el consorcio Scandic, explica: “La accesibilidad no se limita al entorno físico, sino que también comprende las actitudes. Hace varios años, contratamos a un embajador de discapacidad que forma a nuestros empleados en pensar de modo previsivo. Queremos mejorar la comprensión que tiene nuestro personal de los diferentes tipos de impedimentos de motricidad. El embajador sirve al tiempo de asesor para todos los hoteles nuevos, lo mismo que para la remodelación de los existentes.”
Marie Nyqvist, receptionista del Scandic Sergel Plaza, es una de las empleadas que ha terminado el curso de Scandic.
“Es fácil que alguien se aferre a viejos procesos y prácticas usuales. El curso me abrió los ojos a cosas que nunca se me habían ocurrido antes. Ahora tengo una mejor comprensión de diferentes tipos de motricidad disminuida.”
Necesidades contradictorias
Recientemente, Scandic estableció una norma de accesibilidad que se aplica a sus 65 hoteles en Suecia. La recepción de todos ellos tiene un audiocircuito. Las personas que padecen alergia pueden pedir desayunos especiales –como alimentos libres de gluten– y para las que tienen audición disminuida están a disposición despertadores vibratorios. Estos despertadores reaccionan también al sistema de alarma de incendio del hotel.
“Con frecuencia, la accesibilidad tiene relación con cosas pequeñas que en realidad son muy fáciles de manejar –dice Tengvall–. Sin embargo, algunas veces hay contradicción entre diferentes necesidades. La moqueta puede ser buena para personas con discapacidad auditiva porque amortigua el ruido; pero puede ser un obstáculo para personas que anden en silla de ruedas o padezcan alergia. En tales casos es importante salir de las formas de pensar trilladas.”
Turismo para todos
Ingrid Buch, representante de De Handikappades Riksförbund (DHR), una organización nacional de personas con impedimentos de motricidad, anda en silla de ruedas. Ha viajado mucho, tanto dentro de Suecia como en el extranjero. Dice que hay una gran diferencia entre países en cuanto al trato que reciben las personas de motricidad disminuida.
“En algunos países se considera a las personas de motricidad disminuida como un grupo homogéneo. No piensan en el hecho de que somos muy diferentes, que somos individuos que tenemos toda clase de intereses, necesidades y deseos”, dice Buch.
Aunque Buch considera positivo que se haya dado un carácter más riguroso a la ley de accesibilidad de Suecia, piensa que el progreso es muy lento.
“En cuanto al transporte colectivo, aún falta mucho por hacer. En muchos lugares de Suecia sigue siendo difícil viajar en autobús, por ejemplo, si uno anda en silla de ruedas”, explica.
Turismo para todos (Turism för alla) es una organización que suministra información sobre lugres turísticos accesibles, tanto en Suecia como en otros países. Entre otras cosas, publica un catálogo anual en sueco, “Resa utan hinder” [Viajar sin obstáculos], que presenta ideas para las vacaciones a personas con motricidad disminuida. Las personas que no hablen el sueco y deseen información y sugerencias antes de viajar a Suecia, pueden dirigirse a la organización.
Turism för alla hace además inventarios de accesibilidad a través del programa EQUALITY. Les aconsejamos a los huéspedes que presten atención al rótulo de EQUALITY [Igualdad] en los establecimientos turísticos que deseen visitar. Ese certificado indica que Turism för alla ha examinado cuidadosamente el lugar en el aspecto de la accesibilidad.
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Helena Bornholm es periodista independiente. Escribe sobre viajes, tendencias del estilo de vida, culinaria e historia cultural en el diario Dagens Nyheter y las revistas Vi y Allt om Resor, entre otras publicaciones
La autora es la única responsable de las opiniones expresadas en este artículo.
Traducción: Álvaro Eljach
Clasificación: A144SP
© Fotos:
Foto 1: Nicho Södling / www.imagebank.sweden.se
Foto 2: Brunogallerian
Foto 3: Louise Billgert / www.imagebank.sweden.se